Si finalmente los accionistas dan el visto bueno, supondrá la mayor adquisición en el extranjero de una empresa japonesa e impulsará a Takeda, liderada por el francés Christophe Weber, a ocupar los primeros puestos entre los fabricantes de medicamentos a nivel mundial.
Weber se convirtió en el primer consejero delegado no japonés de Takeda en 2015 y ha estado buscando adquisiciones para hacer que la empresa sea más global y reducir su exposición a un mercado farmacéutico japonés maduro.
La compra de Shire supone un gran esfuerzo financiero para Takeda, pero Weber cree que generará un flujo de caja sustancial que permitirá que el grupo combinado pague sus préstamos rápidamente. Takeda espera sinergias de costes sustanciales de al menos 1 400 millones de dólares.
Shire, con sede en Dublín, es una empresa farmacéutica y biotecnológica especializada en tratamientos para enfermedades raras, y con su adquisición Takeda aspira a expandir sus negocios actualmente centrados en los fármacos oncológicos, gastrointestinales y para desórdenes neurológicos.
Los accionistas de Shire serán dueños de aproximadamente la mitad del grupo combinado después de la operación.
Las acciones de la farmacéutica irlandesa han comenzado la sesión con subidas de más de un 5%.