Las cuentas individuales de aprendizaje se han convertido en uno de los debates más relevantes dentro de la formación profesional en Europa. En Gestión del Talento de Fundae, Juan Carlos Morales San Juan —asesor técnico de UGT y miembro de varios órganos europeos de formación— desgrana con claridad el alcance de esta iniciativa y los retos que plantea para España.

Desde el inicio, Morales recuerda que esta propuesta nace de la Comisión Europea tras la pandemia, dentro de un gran paquete de políticas para impulsar la capacitación de la población activa. Como él mismo explica, el objetivo es claro: “conseguir ese objetivo estratégico del 60% de las personas trabajadoras que hagan formación una vez al año”.

Gestión del Talento

La clave de las cuentas individuales es que ponen el foco en la persona. Morales lo resume así: “estas cuentas ponen el acento en el modo en que las personas se les pone a disposición derechos de formación”. Ese derecho se materializaría en un presupuesto personal, una asignación económica que cada trabajador podría utilizar para formarse en aquello que necesite para mejorar su empleabilidad.

Pero no se trata solo de cursos. La recomendación europea incluye también orientación profesional y reconocimiento de competencias. Como señala Morales: “no solo formación, sino actividades que tengan que ver con la orientación profesional o el reconocimiento de las cualificaciones”.

Morales reconoce que España está en una fase de reflexión: “tenemos muchas piezas, pero tenemos que encajarlas”. El país cuenta con elementos sólidos: el derecho a las 20 horas del Estatuto de los Trabajadores, el permiso de formación, la formación profesional, el catálogo del SEPE, la acreditación de experiencia laboral y un sistema de orientación que necesita reforzarse.

Uno de los puntos más sensibles es garantizar que la formación financiada con dinero público sea de calidad. Morales es contundente: “no olvidemos que esto es dinero público”, por ello, insiste en la necesidad de filtros y estándares: “debemos tener unos estándares para que no haya centros que no tienen unos mínimos de calidad”.

La homologación de centros y la evaluación de la formación serán pilares esenciales para evitar fraudes y asegurar que la inversión tiene impacto real en la empleabilidad.

Las cuentas individuales no sustituyen las políticas públicas ni la formación empresarial. Son un complemento. Morales lo explica así: “las empresas deben seguir formando a sus personas trabajadoras”. Y añade un mensaje clave: “la inversión en el desarrollo profesional acaba redundando en el crecimiento económico y la productividad”.

Más allá de la formación, Morales sitúa esta iniciativa en un contexto geopolítico: “Europa está entre la presión china y la presión norteamericana”. La capacitación de la población activa es, por tanto, una pieza esencial para reforzar la autonomía estratégica y la competitividad del continente.