La impresión 3D permite el ahorro de herramientas pero realmente supone un cambio radical en la cadena de producción ya que la fabricación in situ e inmediata que facilita esta tecnología, ahorra procesos logísticos y de estocaje.
La tecnología en tres dimensiones aplicable a la industria de la automoción todavía no permite la fabricación de elevados volúmenes a las empresas, pero facilita la obtención de lotes de componentes customizados para prototipos de vehículos, por ejemplo. En el caso de Daimler, la fabricación en 3D se utilizará desde septiembre para la producción de piezas de plástico para capós, conductos de cables, abrazaderas o elementos de control. Daimler, propietaria de la marca Mercedes-Benz, ha imprimido en 3D más de 100.000 prototipos.
Otros fabricantes de automóviles ya han anunciado la creación de centros exclusivos de impresión 3D en Alemania. Es el caso Audi, que a finales de año pondrá en marcha una división para la producción de componentes de acero y aluminio. Otras como Volkswagen o BMW llevan años usando tecnología ·D para el desarrollo de prototipos rápidos.
La consultora Roland Berger estima que la Fabricación Aditiva habrá conseguido reducir sus costes entre un 25% y un 45% en el año 2020.