En un contexto global marcado por la inestabilidad en Oriente Medio y el encarecimiento de los combustibles fósiles, la soberanía energética de España se ha convertido en un debate prioritario. Marta San Román, directora general de la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC), señala que el país cuenta con una ventaja competitiva fundamental gracias a su riqueza en recursos renovables, especialmente el sol y el viento. "En España somos bastante avanzados en tecnologías eólicas. Toda esa electrificación se puede hacer de una forma renovable y con muchos menos costes que importar gas", afirma la directiva, quien defiende que aprovechar este potencial para acelerar la electrificación de las instalaciones térmicas —responsables de generar calor, frío y agua caliente— es una estrategia de país clave para dejar de depender de terceros.
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La directora general de AFEC defiende ese proceso para reducir la dependencia del exterior y abaratar la factura en hogares y empresas
El salto de eficiencia frente a la caldera tradicional
La gran baza para transformar el consumo en los hogares y el sector corporativo es la implantación de la bomba de calor en sustitución de las calderas tradicionales. San Román detalla que el rendimiento de estos sistemas es abrumadoramente superior, ya que por cada kilovatio eléctrico que consume una bomba de calor, el usuario recibe entre tres y cuatro kilovatios térmicos, mientras que una caldera ni siquiera llega a entregar un kilovatio completo. Este salto tecnológico no solo alivia el bolsillo de los ciudadanos de forma inmediata, sino que convierte a cada vivienda en un "nodo de flexibilidad" gracias a la digitalización de los equipos, los cuales son capaces de autorregularse según las necesidades reales y liberar recursos de la red eléctrica general.
El impacto en el mercado inmobiliario
Esta transición hacia tecnologías limpias está modificando las reglas del juego en el sector de la vivienda, donde la eficiencia energética ya no es un mero trámite burocrático. Los criterios de sostenibilidad cotizan al alza, las entidades bancarias exigen cada vez mejores calificaciones para conceder las denominadas "hipotecas verdes" y las normativas europeas empujan hacia edificios con un consumo energético casi nulo. De este modo, San Román anima a dar el paso para que "superemos el puntito de egoísmo que es bueno para mi casa y para mí y además aportemos a una estrategia de país en la que la vivienda deja de tener solo un valor inmobiliario; puede pasar a ser un valor de resiliencia energética", elevando de forma directa y tangible el valor de los inmuebles en el mercado.
Los retos normativos y el "dorismo" social
A pesar de los beneficios, la transición topa a veces con barreras regulatorias y culturales. En el plano administrativo, San Román celebra que el Gobierno haya abierto a consulta pública la revisión de los "factores de paso", unos multiplicadores obsoletos basados en el mix energético de antes de 2010 que penalizaban de forma injusta a los sistemas eléctricos frente al gas. Por el lado social, la directora de AFEC lamenta que la ciudadanía padezca una especie de "dorismo" —en alusión al personaje olvidadizo de Disney—, lo que provoca que la sociedad solo se preocupe por la planificación energética cuando los precios se disparan o cuando azotan olas de calor extremo, olvidando las lecciones de crisis anteriores en cuanto los mercados se estabilizan temporalmente.
Una transición realista pero sin frenos
La responsable del sector de la climatización reconoce que es inviable decretar el apagón inmediato de todas las calderas de gas del país, por lo que aboga por una transición pausada pero decidida. En este sentido, advierte de que como sociedad "no hemos interiorizado que buena parte de las capas de contaminación en las ciudades provienen de las calderas", puesto que cualquier proceso de combustión perjudica la salud pública.
Por ello, ante la imposibilidad de que las comunidades de vecinos afronten reformas integrales de aislamiento de golpe, la directiva concluye que "si la urgencia, la necesidad o la imposibilidad de acometer todas las medidas a la vez te obliga a elegir, es preferible acometer una medida activa" como la instalación de bombas de calor para blindar a los consumidores frente a la volatilidad de los precios internacionales.