El sector eólico europeo y español se encuentra en pleno ecuador de 2026 en un escenario de contradicciones. Por un lado, la tecnología consolida su madurez con una generación limpia sin precedentes y, por otro, la falta de agilidad regulatoria y los conflictos en los tribunales amenazan con frenar miles de millones de euros en inversiones. A ello se suma la ofensiva industrial de China.

De cara a la segunda mitad del año, las prioridades para desbloquear el potencial del sector pasan por la simplificación de la tramitación, un plan anual de repotenciación y la convocatoria de la primera subasta de eólica marina en España. Con todo, la petición más ambiciosa apunta a la política nacional: un gran Pacto de Estado por la energía y la transición energética que aísle la transición energética de las disputas partidistas de turno.

En Ondas del Viento realizamos un balance de los primeros seis meses del año con Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE); Juan de Dios López, director técnico de la AEE y Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de la misma asociación.

Escucha aquí el programa completo:

El "muro" de la eólica: burocracia, parálisis judicial y la ofensiva industrial de China

Balance del primer semestre de 2026 con Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica; Juan de Dios López, director técnico de la AEE y Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de la AEE

La primera mitad de 2026 deja una excelente noticia para el medio ambiente: España cuenta con la electricidad más limpia de su historia, con más del 80% de la producción libre de emisiones contaminantes. Sin embargo, este éxito destapa la urgencia de acelerar la electrificación de la economía, señala Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático.

La alta concentración de producción renovable durante las horas centrales del día, combinada con una demanda que no crece al mismo ritmo, ha provocado un hundimiento de los precios —con cotizaciones a cero o negativas— de manera persistente desde marzo.

El "drama" de la parálisis judicial y el atasco administrativo

A pesar del viento de cola regulatorio que llega desde Bruselas, la realidad sobre el terreno en España sigue mostrando serias deficiencias. El sector califica de "auténtico drama" la situación que se vive en regiones como Galicia, donde la judicialización masiva mantiene bloqueados cerca de 2.500 megavatios, afectando a unos 90 proyectos. Esto se traduce en 4.000 millones de euros de inversión paralizada y miles de empleos que no se están creando.

A este conflicto se suma el principal caballo de batalla de la industria a nivel nacional: los retrasos en la tramitación de los permisos. Mientras que la directiva europea exige que los procesos administrativos duren un máximo de dos años, en las distintas comunidades autónomas españolas los plazos se dilatan todavía entre los cinco y los seis años debido a la falta de recursos y de transposición de la norma.

"Nos sentimos en medio de una batalla política que se libra en los tribunales. Si no se soluciona, la inversión eólica e industrial se moverá a otro sitio", advierte Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica.

La amenaza industrial de China

El equilibrio competitivo en el continente es otro de los grandes focos de preocupación. Los fabricantes chinos están desembarcando con fuerza en Europa gracias a sus masivas economías de escala y a una agresiva estrategia de costes. Desde el sector aclaran que no es una cuestión de superioridad tecnológica —ya que la tecnología eólica europea sigue siendo la líder mundial—, sino de falta de equidad comercial por las ayudas estatales que reciben las marcas asiáticas.

La Unión Europea ha comenzado a reaccionar de forma tardía para equilibrar el terreno de juego, un paso indispensable para proteger una cadena de valor local que genera miles de empleos en el continente.

Repotenciación, logística y "nativos renovables"

Ante la falta de nuevos emplazamientos rápidos, la repotenciación de los parques antiguos (el 30% en España supera ya los 20 años de vida) se perfila como la gran solución. Sustituir aerogeneradores viejos por máquinas modernas triplica la altura, pero aumenta la producción de energía entre un 30% y un 40%.

Este gigantismo tecnológico, no obstante, añade una enorme complejidad logística en el transporte de componentes hacia los emplazamientos y los puertos, un reto que va ligado al despegue de la economía circular.

Por último, el sector destaca los avances en aceptación social gracias a iniciativas como la declaración conjunta con los municipios para el desarrollo sostenible. Frente a las minorías dedicadas a la desinformación, el relevo generacional en el entorno rural empieza a jugar a favor de la industria.