El pronóstico para 2017 también se revisa a la baja. Los economistas del organismo consideran que el año que viene el comercio mundial crecerá entre un 1,8% y un 3,1%, por debajo del 3,6% estimado hace cinco meses.
Detrás de estas rebajas está el ambiente volátil de la economía mundial, provocada por cambios en la política monetaria de varios países desarrollados; la posibilidad de que crezca la retórica anticomercio en algunos países; y las consecuencias del "brexit" que han debilitado las perspectivas en la UE, además de la debilitación de los emergentes.
La mayor revisión a la baja para las exportaciones es para Sudamérica, donde se prevé una contracción del 8,3%, frente al 4,5% pronosticado en abril, por el aumento de la recesión en Brasil. Sin embargo, las exportaciones en esta región se prevé que aumenten más de lo esperado, un 4,4%, tras registrar algunos indicadores positivos, como las órdenes de explotación o el rendimiento de los contenedores en los puertos.
La OMC considera que las cifras son decepcionantes y subraya la "reciente debilidad en la relación entre el comercio y el crecimiento del PIB". Históricamente el comercio ha crecido a un ritmo de 1,5 veces más que el PIB; en los últimos años esta relación se ha mantenido en paralelo y ahora se ha revertido. La OMC espera un crecimiento del PIB mundial en 2016 del 2,2%, lastrado por la peor evolución de algunas economías emergentes, Brasil y China principalmente.