La mayoría de las estimaciones han reflejado que la retirada masiva del Galaxy Note 7 le costará 805 millones de dólares. El gigante tecnológico comenzó a vender este producto el pasado 19 de agosto pero comenzó a congelar su distribución después de que se registrasen casos en los que el dispositivo se incendió durante el proceso de carga. Un fallo, que le ha obligado a retirar 2,5 millones de aparatos en todo el mundo.
Samsung no ha ofrecido previsiones sobre su beneficio neto. Publicará sus resultados empresariales correspondientes al tercer trimestre del año a finales de octubre.