Sin resultados satisfactorios para la eléctrica vasca a la vista, la compañía germana sostiene que sí cumple los acuerdos de fusión con Gamesa mientras Kaeser trata de calmar las aguas y argumenta que Iberdrola es un cliente y accionista importante: “Los accionistas son un aspecto importante, pero mantener la calma es más importante. Confiamos en nuestro equipo, en nuestros empleados para que les presten el mejor servicio y les den oportunidades y opciones, y por supuesto, también confiamos en nuestros accionistas”.
Pero las acciones de Siemens Gamesa acumulan una caída del 38% desde abril de 2017, con dos profit warning incluidos. Aunque los directivos alemanes son optimistas, no parece pensar lo mismo Sánchez Galán y, según Expansión, en la reunión de ayer habría exigido a Siemens cambiar la presidencia y al consejero delegado de Gamesa.
Iberdrola, con el 8% de Gamesa, exige mayor transparencia en la dirección del fabricante eólico y garantías sobre su españolidad, según la agencia, y critica que no se están cumpliendo los criterios por los que la CNMV aprobó la fusión sin obligar a Siemens a lanzar una OPA por el 100% de Gamesa. Iberdrola argumenta que Siemens, que posee el 59%, está obviando partes importantes del pacto de gobierno corporativo.
Kaeser ha reconocido explícitamente que el primer año de la fusión no fue como habían previsto, que ha habido problemas internos y entiende el malestar de algunos accionistas. La acción valía más de 20 euros hace un año, pero ayer cerró la sesión a 12,82. El choque de trenes por la gestión de la compañía podría llegar no muy tarde a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.