Con este acuerdo, Tesco reafirma su dominio en el negocio de alimentación británico, tras haber estado envuelto en un escándalo contable. El consejero delegado de Tesco, Dave Lewis, insiste en que esta compra es un movimiento de oro que mejorará las perspectivas de crecimiento de la cadena.
En los últimos años, Aldi y Lidl, principales competidoras de Tesco, habían conseguido más terreno en el negocio de la alimentación. Ahora Lewis espera que Tesco refuerce su posición como la número uno de los supermercados, gracias a esta nueva adquisición.
Tesco aprovecha esta operación corporativa para retomar el pago de dividendos en su ejercicio fiscal 2017-2018. Es una señal de salud financiera de la líder de los supermercados británicos, después de que no pagara dividendos a sus accionistas de finales de 2014.