Según las previsiones de Toshiba, las pérdidas netas serán de 390.000 millones de yenes (3.400 millones de dólares) en el año fiscal que termina en marzo, consecuencia de la devaluación de los activos de Westinghouse en más de 700.00 millones de yenes.
Toshiba, que en 2015 se vio envuelta en un caso similar, ha pedido más tiempo, hasta el 14 de marzo, para someter sus resultados a las instancias reguladoras. El objetivo del aplazamiento es investigar posibles manipulaciones contables en su filial estadounidense.
En concreto, el grupo está investigando las circunstancias de la compra por parte de Westinghouse de la compañía CB&I que fabrica plantas nucleares. La compañía también explicó que su presidente, Shigenori Shiga, dimitirá aunque seguirá en Toshiba.