La semana comienza con el debate en los mercados girando en torno a los bonos globales. Su venta masiva refleja que se está empezando a descontar un escenario mucho más complicado que el que hasta ahora nos han dejado ver las bolsas.
El índice Bloomberg Global Aggregate, que mide los rendimientos de los bonos gubernamentales y corporativos, ha borrado todas las ganancias obtenidas en 2026 tras esta ola de ventas provocada por el temor a la inflación. ¿Qué impacto tiene esto para la economía y los inversores?
El mercado de renta fija atraviesa uno de sus momentos más turbulentos en décadas. Su venta masiva refleja que se está empezando a descontar un escenario mucho más complicado que el que hasta ahora nos han dejado ver las bolsas
El punto muerto de las negociaciones entre Irán y EE.UU. elevan las presiones inflacionistas sobre el mercado del petróleo, pero también sobre la economía de los hogares. Esto en economía se traduce en tipos altos por más tiempo. Un asunto que será abordado en la cumbre del G7 que reúne hoy a los ministros de finanzas tal y como ha señalado el francés, Roland Lescure. "Están atravesando un periodo de corrección, no diría que se están derrumbando. Se están corrigiendo debido a preocupaciones comprensibles: la inflación, la inestabilidad política en algunos países...".
Cualquier posibilidad de bajar de tipos en la Fed se desvanece
El rendimiento de los bonos ha tocado máximos de los últimos años, tanto en Europa como en Asia, y con un bono estadounidense a 30 años registrando también fuertes repuntes que lo llevan a máximos de hace tres años. Este acontecimiento no conoce fronteras y, en el caso de Reino Unido, tenemos que remontarnos a 1998 para ver un nivel similar en el rendimiento de su bono a 30 años.
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó que era importante que los países no tomaran medidas que pudieran empeorar la situación, mientras que el presidente del banco central alemán, Joachim Nagel, asegura que todavía pueden “hacer mucho" para calmar los mercados.
Pero claro, este panorama de perspectivas inflacionarias, borra cualquier posibilidad de que finalmente se produzca un escenario de bajadas de tipos por parte de la FED, según David Cano, director general de AFI Inversiones Globales.
Más allá del mensaje político, ¿qué nos está diciendo el mercado?
Frente al mensaje político o institucional, lo que los mercados nos dicen es lo siguiente: bonos con rentabilidades al alza; petróleo repuntando ante la falta de avances en Ormuz y las bolsas en el punto de mira a la espera de que esta combinación acabe pesando en sus valoraciones.
La volatilidad por la venta masiva de bonos también podría llegar a las acciones bursátiles después de semanas de repuntes en bolsa que han llevado al S&P 500 a nuevos máximos históricos. Morgan Stanley cree que las acciones podrían sufrir un retroceso significativo borrando un mes de abril teñido de verde.
¿Qué consecuencias tiene para la economía occidental?
El impacto de esta turbulencia en la renta fija va mucho más allá de las carteras de inversión. El alza de los rendimientos de los bonos sirve como referencia para fijar el precio de una gran variedad de productos financieros, en especial las hipotecas a tipo fijo: cuando los tipos de los bonos suben, los prestamistas ajustan sus tasas, lo que se traduce inevitablemente en cuotas mensuales más elevadas. Las empresas también sufren el efecto, ya que el coste de los préstamos corporativos y del crédito comercial suele estar ligado a la curva de rendimientos.
Para los inversores, el mensaje ahora parece claro: uno de los activos considerado más seguro del mundo ha dejado de serlo.