El fenómeno del pet money o economía de las mascotas ha dejado de ser una tendencia marginal para convertirse en un motor económico de primer orden en España. Según un informe elaborado por el Strategic Research Center de EAE Business School, este sector factura actualmente 5.770 millones de euros y genera 75.000 empleos directos, cifras que evidencian el profundo cambio en la relación entre los españoles y sus animales de compañía.
Carina Mellid, investigadora del Strategic Research Center de EAE Business School, desgrana los datos en Turismo Capital:
Con una previsión de crecimiento del 10% anual en torno al turismo de mascotas, las plataformas de cuidadores se han convertido de forma paralela en el negocio de las ausencias
Plataformas de cuidadores: el negocio de las ausencias
Un tema muy interesante que ha crecido muchísimo en los últimos años son las plataformas de cuidadores, que dan respuesta a qué pasa cuando alguien se va de viaje y no puede llevar a su mascota por la tipología del mismo. Estas webs han consolidado una forma de negocio impresionante. "El ejemplo más notable es que Blackstone compró una de estas plataformas por 2.300 millones de dólares", señala Mellit, lo que da una pauta clara de cómo este es un mercado que no es una moda pasajera.
Posibles soluciones: especialización y segmentación de espacios
Ante el desajuste entre una demanda que crece más rápido que la oferta, surgen propuestas de solución. Una posibilidad sería que los hoteles dedicaran ciertas habitaciones o incluso plantas enteras exclusivamente a clientes con mascotas, estableciendo un reglamento específico. De manera similar a como existen habitaciones para fumadores, se podrían acotar espacios específicos para que los viajeros puedan acudir a cualquier establecimiento con una parte dedicada a las mascotas.
A pesar del crecimiento del 31% en anuncios pet friendly, persiste una carencia significativa de oferta en muchos destinos turísticos. Los usuarios se encuentran con dificultades para encontrar establecimientos que admitan mascotas en determinadas ciudades o pueblos, y cuando existe esa oferta, frecuentemente viene acompañada de precios considerablemente más altos que los de un establecimiento normal.
Mellid explica que esta situación se debe a que "cualquiera de estos tipos de negocios del ámbito turístico tienen que hacer una adaptación para poder ofrecer este servicio, no es acepto o no acepto". La transformación necesaria es profunda: en el caso de los hospedajes, la limpieza posterior cuando hay una mascota no es igual que cuando hay personas solamente, porque el siguiente cliente puede tener una alergia y entonces se necesita transformar varios aspectos de la oferta.