Samsung Electronics ha decidido abrir el grifo de la caja. El gigante tecnológico surcoreano prepara la mayor operación de recompra de acciones de su historia, una maniobra con la que pretende devolver a sus accionistas una parte del gigantesco beneficio generado por el actual boom de la inteligencia artificial.
La compañía espera que el retorno total al accionista alcance este año los 110 billones de wones, unos 79.500 millones de dólares, una cifra que multiplica por cinco el anterior récord de Samsung, establecido en 2020. El paquete incluye dividendos y recompras de acciones.
El movimiento llega después de un espectacular salto en los resultados de su negocio de semiconductores. Samsung ha visto cómo la demanda de memoria utilizada en los centros de datos y sistemas de inteligencia artificial dispara sus beneficios. En el segundo trimestre, el beneficio operativo de su división de chips alcanzó alrededor de 89 billones de wones, frente a unas cifras mucho más modestas un año antes.
La IA llena las arcas de Samsung
La paradoja es que la inteligencia artificial está obligando a las grandes tecnológicas estadounidenses a gastar cientos de miles de millones de dólares en centros de datos, chips y electricidad, pero también está generando un enorme flujo de caja para los fabricantes de componentes que se encuentran al otro lado de la cadena.
Samsung es uno de los grandes beneficiarios. La explosión de la demanda de memoria de alto rendimiento para IA ha convertido a los fabricantes surcoreanos en auténticas máquinas de generar efectivo.
La compañía ya mantiene una política de destinar el 50% de su flujo de caja libre a remunerar a sus accionistas. Ahora da un paso más y eleva la magnitud de las devoluciones en un momento en el que los inversores están presionando a las empresas de semiconductores para que compartan con ellos parte de los beneficios extraordinarios del ciclo de la IA.
Samsung también ha aprobado 15 billones de wones adicionales destinados a recompras vinculadas a la remuneración de sus empleados y prevé repartir 30 billones de wones en dividendos durante el tercer trimestre. El resto del programa de remuneración se concretará posteriormente.
Una carrera por devolver el dinero
Samsung no está sola. Su gran rival surcoreano SK Hynix anunció esta misma semana una recompra de acciones por valor de 40 billones de wones, unos 29.000 millones de dólares, que serán posteriormente canceladas. La operación se produjo después de que sus acciones sufrieran fuertes caídas ante las dudas sobre la sostenibilidad del actual ciclo de inversión en inteligencia artificial.
La coincidencia no es casual. Samsung y SK Hynix están acumulando cantidades extraordinarias de efectivo gracias al apetito de las grandes compañías tecnológicas por los chips necesarios para entrenar y ejecutar modelos de IA.
La presión de los accionistas, además, ha aumentado a medida que las cotizaciones han mostrado una elevada volatilidad. El mercado empieza a preguntarse cuánto durará el actual superciclo de los semiconductores y exige que las compañías aprovechen la actual bonanza para aumentar la remuneración al accionista.
El dilema: repartir o invertir
La decisión de Samsung también plantea una cuestión estratégica. La compañía necesita mantener unas inversiones gigantescas para no perder terreno en la carrera tecnológica.
Solo durante el primer semestre de 2026, Samsung destinó alrededor de 55 billones de wones, unos 40.000 millones de dólares, a investigación y desarrollo y gasto de capital, con especial atención a los chips avanzados y las tecnologías vinculadas a la inteligencia artificial.
Por eso, el espectacular programa de recompra funciona también como un mensaje al mercado: Samsung considera que puede devolver decenas de miles de millones a sus accionistas sin poner en peligro sus inversiones para la próxima generación de chips.
Por ahora, Samsung ha decidido convertir ese frenesí en dinero contante y sonante para sus accionistas. Y lo hace con una cifra que refleja hasta qué punto la revolución de la IA ha cambiado las cuentas del gigante surcoreano: casi 80.000 millones de dólares de retorno en un solo año.