Rousseff tratará de relanzar una economía empantanada, impulsar la reforma política en un Congreso donde ahora tiene menos apoyo y responder a las exigencias populares que le exigen mejorar los servicios públicos.
En su discurso de victoria, Rousseff dijo que el "diálogo" era la primera promesa de su segundo período, pero todavía queda por ver cuánto cederá la oposición con una economía en la que el crecimiento se ha detenido.
La participación de los comicios ha superado el 78% teniendo en cuenta que en Brasil es obligatorio acudir a las urnas.