Golpe de realidad para Accenture en Wall Street. La mayor consultora tecnológica del mundo ha sufrido uno de los mayores desplomes de su historia bursátil después de presentar unas previsiones que han decepcionado claramente al mercado. Sus acciones han llegado a hundirse cerca de un 20%, borrando decenas de miles de millones de dólares de capitalización en una sola sesión y arrastrando a todo el sector tecnológico de servicios informáticos.

Y lo más llamativo es que no hablamos de una empresa en pérdidas. Accenture sigue creciendo. En su tercer trimestre fiscal ha ingresado 18.700 millones de dólares, un 6% más que hace un año, y ha ganado más dinero por acción de lo esperado.

¿Qué ha provocado la caída?

Los ingresos se han quedado ligeramente por debajo de las previsiones de Wall Street, las nuevas contrataciones de proyectos han descendido un 2% y la compañía ha rebajado el techo de su previsión anual de crecimiento, que ahora sitúa entre el 3% y el 4%, frente al rango anterior del 3% al 5%.

La dirección apunta a varios culpables. Por un lado, el conflicto en Oriente Medio ha golpeado su actividad en la región, con un impacto estimado de unos 400 millones de dólares. Por otro, muchas empresas siguen retrasando grandes proyectos de transformación digital mientras aumenta la incertidumbre económica global.

Pero también se encuentra el temor de que la inteligencia artificial esté cambiando para siempre el negocio tradicional de las consultoras. Los inversores empiezan a preguntarse si herramientas cada vez más avanzadas pueden reducir la necesidad de contratar miles de horas de consultoría, programación o soporte tecnológico, precisamente algunas de las actividades que durante años impulsaron el crecimiento de Accenture.

La consejera delegada, Julie Sweet, ha intentado frenar esas dudas. Defiende que la compañía sigue viendo una fuerte demanda relacionada con la IA y que está reforzando su posición con nuevas adquisiciones en ciberseguridad y servicios tecnológicos avanzados. De hecho, Accenture mantiene una agresiva estrategia de compras para fortalecer sus capacidades en inteligencia artificial, datos y nube.

Sin embargo, Wall Street está exigiendo pruebas de que toda esa revolución tecnológica se traduzca en crecimiento real, nuevos contratos y mayores ingresos. Y, al menos por ahora, Accenture no ha conseguido convencer al mercado.