El mercado financiero se prepara para un espectáculo sin precedentes. Las grandes empresas tecnológicas aceleran sus planes de salida a bolsa en lo que expertos califican como una auténtica carrera por captar capital. SpaceX lidera esta oleada con fecha fija del 12 de junio y un precio por acción de 175 dólares, mientras Anthropic y OpenAI preparan sus propias ofertas públicas.

Daniel Rodríguez-Sahagún, responsable de gestión de carteras del Grupo CIMD Intermoney, explica que el inversor especializado en mercados privados conoce la evolución de estas compañías, pero los mercados públicos "han encontrado esto un poco más de sopetón". Las valoraciones superiores al trillón de dólares representan un desafío para la diversificación de carteras.

Cómo invertir bien en SpaceX: riesgos y oportunidades

El mercado financiero se prepara para un espectáculo sin precedentes. Las grandes empresas tecnológicas aceleran sus planes de salida a bolsa en lo que expertos califican como una auténtica carrera por captar capital.

SpaceX marca el ritmo con estrategia de escasez

La valoración actual de SpaceX en mercados secundarios ronda los 1,5 billones, lo que significa que "gran parte del recorrido de la compañía ya se ha producido en la parte privada". El free flow de la compañía se sitúa en torno al 3-4%, una estrategia que Rodríguez-Sahagún interpreta como generación de expectación y escasez.

"Parece un equipo de élite que intenta generar esa expectación, esa escasez por parte del mercado", señala el experto. Esta limitación de oferta busca sostener el precio inicial e incluso impulsar alzas, con ventas más significativas esperadas a partir del día 180 tras la salida a bolsa.

El especialista destaca una transformación fundamental: "Hace unas décadas las compañías salían a cotizar a los cuatro años de su fundación". Ahora permanecen mucho más tiempo en privados, "engordan muchísimo sus inversiones" y acuden a rondas de financiación asistidas por Venture Capital y Private Equity.

Esta evolución genera compañías "mucho más maduras y mucho más grandes" al momento de cotizar. Sin embargo, crea un gap entre valoraciones y beneficios reales, donde "los beneficios van a ir muy por detrás de la narrativa de la valoración".