Elon Musk acaba de rediseñar las fronteras del mercado tecnológico. Según adelantan Bloomberg y Reuters, SpaceX y xAI se fusionan para crear un megagigante valorado en 1,25 billones de dólares. Una cifra que sitúa a la nueva entidad por encima del PIB de muchos países europeos.

La narrativa oficial de Musk suena, como siempre, a ciencia ficción: el objetivo es construir “centros de datos orbitales”. Según el magnate, la inteligencia artificial en la Tierra se está quedando sin energía y sin capacidad de refrigeración. ¿Su solución? Lanzar el cerebro de Grok al espacio mediante el cohete Starship, aprovechando la energía solar constante y el frío del vacío.

Sin embargo, los analistas de la City y Wall Street leen entre líneas esta operación porque tras el brillo de los satélites se esconde una necesidad mucho más terrenal: el dinero.

Mientras que SpaceX es una máquina de generar flujo de caja y contratos estatales, xAI es una “startup” devoradora de capital en una carrera armamentística contra OpenAI y Google. Con esta fusión, Musk no solo busca eficiencia técnica; busca blindar a su IA con el músculo financiero de su imperio aeroespacial para facilitar una salida a bolsa histórica a finales de este año.

Así os lo contábamos esta mañana en Capital, La Bolsa y La Vida: