El sector tecnológico ha vivido hoy un seísmo cuyas réplicas se sentirán durante años. Mark Zuckerberg y Jensen Huang han oficializado un acuerdo estratégico sin precedentes: Meta adquirirá millones de chips de Nvidia para blindar su infraestructura de Inteligencia Artificial.
Un blindaje de infraestructura de 135.000 millones
Este movimiento no es una simple transacción comercial; es una toma de posiciones en la guerra por la computación. Meta, que prevé un gasto de capital (CAPEX) de hasta 135.000 millones de dólares este año, se asegura así el suministro prioritario de las nuevas arquitecturas de GPUs de Nvidia, incluyendo las esperadas Blackwell y Rubin.
La gran novedad de este pacto es la adopción masiva de las CPUs Grace de Nvidia por parte de Meta. Con este movimiento, Zuckerberg reduce su dependencia de otros proveedores y garantiza que sus modelos de lenguaje, como Llama, funcionen sobre el hardware más avanzado del mercado.
Además, la alianza tiene una vertiente de seguridad crítica: ambas compañías trabajarán en sistemas de computación confidencial. El objetivo es procesar funciones de IA en aplicaciones como WhatsApp manteniendo el cifrado de extremo a extremo, una barrera técnica que hasta ahora limitaba el uso de modelos avanzados en mensajería privada.
El giro hacia el Este: Nvidia pone el ojo en la India
Mientras el eje Meta-Nvidia se consolida en Occidente, Jensen Huang ya está desplegando su siguiente jugada geopolítica. Según ha informado la CNBC, Nvidia ha activado un ambicioso plan de expansión en la India.
La compañía no solo está cerrando acuerdos con proveedores de centros de datos locales, sino que está operando como un brazo de capital riesgo, inyectando fondos en el ecosistema de startups de IA del país asiático.
Con esta estrategia, Nvidia busca no solo ser el proveedor de los gigantes de Silicon Valley, sino el arquitecto de la soberanía tecnológica en uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento del mundo.
