¿Cuántas vidas le quedan a Michael Saylor? Es la pregunta que recorre los pasillos de Wall Street mientras Bitcoin pone a prueba los nervios de acero del mercado.
Para quienes no conozcan la historia, Saylor no es un gurú del "criptomundo" al uso. Era el CEO de MicroStrategy, una sobria empresa de software que, en un giro de guion sin precedentes, decidió vaciar su caja para comprar Bitcoins. Hoy, la firma —que ya se presenta simplemente como Strategy— es, de facto, el mayor "holding" cotizado de esta moneda digital en el mundo.
¿Estamos ante el mayor visionario de la década o ante el capitán de un barco que se niega a ver el iceberg?
Pero el ascenso ha dado paso a una caída de vértigo. Con más de 714.000 Bitcoins en su balance, el precio medio de compra de Saylor ronda los 76.000 dólares. Con la cotización actual sufriendo por debajo de esa marca, las pérdidas en el papel son milmillonarias y el valor de la empresa se ha desplomado un 60% en el último año.
Sin embargo, Saylor no parpadea. Su respuesta se resume en una palabra: HODL. O lo que es lo mismo: "aguantar a toda costa". Asegura tener caja para resistir dos años más y afirma, con una fe casi religiosa, que seguirá comprando "para siempre", incluso si Bitcoin cayera a los 8.000 dólares.
La apuesta es total: si Bitcoin resucita, Saylor será un genio; si no, MicroStrategy será el recordatorio de que, en economía, la frontera entre la convicción y la temeridad es peligrosamente delgada.