Vanesa Santos, responsable de comunicación de Crédito y Caución, presenta los resultados del estudio elaborado junto con Iberinform sobre la evolución de los plazos de pago entre empresas en España. El informe revela que las compañías continúan soportando períodos de pago superiores a los establecidos legalmente.
Según Santos, el 55% de las empresas cobra sus facturas por debajo de los 60 días, una mejora significativa respecto al 33% registrado durante la pandemia. Solo el 7% de las empresas cobra por encima de 90 días, mostrando una estabilización en el comportamiento de pagos tras el empeoramiento pandémico.
El tamaño empresarial marca la diferencia en la capacidad de soportar retrasos. El 46% de las grandes empresas aguanta plazos prolongados frente al 14% de los autónomos. Las administraciones públicas también presentan retrasos, especialmente las locales (30%) frente a las estatales (12%). En el 56% de los casos, los retrasos se deben a problemas financieros de los clientes.
Escucha lo que nos ha contado Vanesa Santos, responsable de comunicación de Crédito y Caución.
Vanesa Santos, responsable de comunicación de Crédito y Caución, presenta los resultados del estudio elaborado junto con Iberinform sobre la evolución de los plazos de pago entre empresas en España. El informe revela que las compañías continúan soportando períodos de pago superiores a los establecidos legalmente.

Un estudio con 600 gestores
De acuerdo con el Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, que impulsan Crédito y Caución e Iberinform, los plazos de pago de 2026 apenas registran cambios respecto a 2025. En marzo de 2020, coincidiendo con la declaración de la pandemia, las medidas de distanciamiento social y el cierre temporal de la actividad productiva, los plazos de pago mostraron el peor comportamiento de toda la serie histórica del Estudio.
De acuerdo con el trabajo de campo, en el que han participado cerca de 600 gestores de empresas de todos los tamaños y sectores, un 7% del tejido productivo trabaja con sus clientes por encima de los 90 días, el mínimo de la serie histórica desde que se realiza este estudio. Sin embargo, sólo el 55% de las empresas opera con plazos por debajo de los 60 días que trató de impulsar la Ley 15/2010 de Medidas de Lucha contra la Morosidad, seis puntos por encima de los niveles prepandémicos de 2019. Apenas un 8% ha logrado reducir ese plazo a los 30 días que trató de impulsar la Comisión Europea.
El 70% de las empresas tiene que aceptar plazos de pago superiores a los deseados para poder mantener su cartera de clientes en sus operaciones B2B. La capacidad de los autónomos para imponer plazos de pago se reduce al 14%. En el caso de la pyme, este valor alcanza el 36% y escala al 46% en la gran empresa.

Problemas financieros en los clientes
La pandemia, correspondiente a las oleadas de 2020 y 2021, mostró un cambio en el comportamiento de los dos principales segmentos empresariales en los que se apoya la economía española. En el caso de las pymes se observó un claro incremento de su imposición de plazos de pago más largos, un síntoma del intento de diluir a través la cadena de valor sus problemas de tesorería.
Por contra, esas dos oleadas reflejaron entre las grandes empresas, especialmente en 2021, una estrategia de protección de la salud financiera de sus proveedores. Sin embargo, los datos de 2026 muestran ya un comportamiento en línea con los valores históricos de la serie, con una mejoría mayor en el comportamiento de pago de las pequeñas y medianas empresas.
Aunque en menor medida, las Administraciones también forman parte del problema de la extensión indeseada de los plazos de pago: el 42% de las empresas que trabaja con el sector público tiene que aceptar plazos superiores a los deseados. El peor comportamiento, que afecta al 30% de las empresas, se da entre las Administraciones locales. Este porcentaje se reduce en las Administraciones autonómicas (17%) y en las estatales (12%).
Un 56% de las empresas percibe problemas financieros en sus clientes, dos puntos porcentuales menos que hace un año. La falta de liquidez vuelve a ser la razón más citada para explicar la morosidad empresarial (56%), junto con el retraso intencionado (56%), la complejidad del procedimiento de pagos (15%), las disputas sobre la calidad de los bienes y servicios suministrados (6%) o la emisión de facturas incorrectas (6%).
