Crédito y Caución presenta su nuevo Barómetro de Prácticas de Pago de Europa Occidental, un estudio que revela la creciente vulnerabilidad empresarial ante los impagos. Vanesa Santos, responsable de Comunicación de la compañía, expone los principales hallazgos de esta investigación que incluye casi 3.000 empresas de todos los tamaños y sectores.
El informe muestra que cuatro de cada cinco empresas en Europa Occidental enfrentan retrasos en los pagos por parte de sus clientes. Una de cada cuatro organizaciones sufre pérdidas de hasta el 5% derivadas de estos retrasos, evidenciando un cambio significativo en el comportamiento de pago.
Los problemas de flujo de caja representan el 53% de los casos, mientras que los retrasos en aprobaciones de fondos propios alcanzan el 23%. Esta situación refleja una tesorería ajustada en las empresas clientes, que carecen de liquidez suficiente para operaciones cotidianas.
La restricción del acceso a financiación bancaria impulsa el uso del crédito comercial, que representa el 52% de las operaciones B2B en Europa Occidental, incrementando la vulnerabilidad empresarial ante impagos.
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Vanesa Santos, responsable de comunicación de Crédito y Caución, presenta el Barómetro de Prácticas de Pago de Europa Occidental, en el que las empresas señalan que el acceso restringido a la financiación bancaria está provocando un cambio estructural en los hábitos de pago B2B.
Los proveedores asumen riesgo de impagos
Crédito y Caución acaba de publicar el Barómetro de Prácticas de Pago de Europa Occidental, en el que las empresas señalan que el acceso restringido a la financiación bancaria está provocando un cambio estructural en los hábitos de pago B2B. Cada vez más empresas recurren al crédito comercial para financiar sus ventas, que ya representa el 52% del total de operaciones. Como resultado, los proveedores están asumiendo un mayor riesgo de impago a medida que empeoran los hábitos de pago, según el estudio.
Silvia Ungaro, asesora sénior sobre tendencias de pago B2B en Atradius Crédito y Caución, afirma que “el acceso reducido a la financiación bancaria obliga a las empresas a explorar fuentes de financiación alternativas, en particular el crédito comercial. Este cambio, sin embargo, se produce en un momento en el que la liquidez ya se encuentra bajo presión, principalmente debido a los pagos atrasados que inmovilizan el capital circulante”.
Las empresas de Europa Occidental se enfrentan a mayores costes de los insumos y a una presión creciente sobre la rentabilidad, impulsados por la inflación y la volatilidad de los precios de la energía, vinculada a las tensiones geopolíticas. Al mismo tiempo, los tipos de interés siguen siendo elevados, ya que los bancos mantienen una postura cautelosa, reflejo de una mayor percepción del riesgo, y han endurecido el acceso al crédito para las empresas.
La presión sobre el capital circulante viene determinada, principalmente, por la frecuencia de los retrasos en los pagos, más que por el tiempo que tarda en recuperarse. Muchas empresas apuntan que disponen de menos efectivo para las operaciones diarias. La dependencia de la financiación externa está aumentando, a menudo a un coste más elevado, mientras que las restricciones a la inversión se hacen cada vez más evidentes.
A medida que los retrasos se vuelven más frecuentes, el riesgo de impago se propaga a lo largo de las cadenas de suministro, lo que aumenta la presión financiera en todo el sistema empresarial.
Casi cuatro de cada cinco empresas informan de retrasos en los pagos, y una de cada cuatro señala pérdidas de hasta el 5%, un nivel que erosiona de forma constante el capital circulante y la rentabilidad.
De cara al futuro, la confianza empresarial sigue siendo frágil. Más de la mitad de las empresas no esperan una mejora significativa en el comportamiento de pago B2B a corto plazo, y alrededor de un tercio de las compañías trabaja ahora sobre múltiples escenarios en lugar de basarse en una única perspectiva. Aquellas que contemplan esta incertidumbre y gestionan el riesgo de pago están mejor preparadas para mantener su posición. El reto consiste en equilibrar la flexibilidad y, al mismo tiempo, reforzar los controles allí donde la presión va en aumento.
