Cuatro de cada diez (42%) mayores de 55 años han prestado dinero a sus hijos, incluso para emanciparse o para comprarse una casa. Los expertos hablan de un cambio silencioso en la economía familiar, que ha llegado para quedarse. Son los llamados senior, una generación algo más privilegiada que el resto.

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A pie de calle | Dependencia económica de padres a hijos

Cuatro de cada diez mayores de 55 han ayudado económicamente a sus familiares ¿Es esto una tendencia al alza?

Así se refleja en el 'VI Barómetro del Consumidor Sénior', elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, el cual precisamente revela que por franjas de edad, son los españoles de entre 60 y 69 años quienes con mayor intensidad asumen este papel. Porque ahora jubilarse no significa disfrutar de tu pensión.

La vivienda como agujero económico

Pero es que la realidad dicta lo contrario, porque sí parecen ser necesarias ante unos precios desorbitados en materia de vivienda.

Abuelos y padres se han convertido en el salvavidas de toda una generación, con donaciones que han crecido hasta un 23% en los últimos cinco años, según datos del Consejo General del Notariado. Para muchos jóvenes, el auxilio económico familiar no es un lujo, sino el único camino viable para acceder a una casa propia.

Más allá de los datos, este fenómeno refleja un cambio silencioso en el modelo familiar, donde los flujos de ayuda económica ya no se dirigen únicamente de padres a hijos en edades tempranas, sino que se prolongan durante décadas.

De hecho, el mismo estudio elaborado por Fundación Mapfre revela que cerca del 40% de esas ayudas se dirige a adultos de entre 30 y 40 años, justo en el momento vital en el que coinciden emancipación, la crianza de los hijos o la compra de una vivienda. Una vivienda que para muchos es el principal motivo de este fenómeno. Son el sostén principal de muchas familias. Los padres ayudan cada vez más. Esta es la nueva realidad en España.

Ya no solo es cosa de mayores

Y es que este respaldo no se limita únicamente al núcleo más directo. En conjunto, el 52% de los senior ha prestado apoyo económico a algún miembro de su familia o de su entorno cercano en el último año, lo que confirma que más de la mitad sigue actuando como un colchón financiero esencial en un momento de especial presión sobre las economías domésticas.

¿Qué significa todo esto? Pues que la brújula de la solidaridad ha cambiado de dirección. Sí, así es. Porque hoy, el apoyo fluye desde la veteranía hacia la juventud, consolidando a los mayores de 55 como el motor silencioso de hogares que, de otro modo, colapsarían.

Este fenómeno desmonta el mito del jubilado como único foco de fragilidad, recordándonos que la generosidad también tiene un coste. La incógnita ahora queda en el aire: ¿están erosionando su propio futuro financiero para cimentar el de sus hijos? ¿El resultado? Una independencia económica que cada vez se retrasa más.