La crisis del coronavirus está cambiando muchas cosas y una de ellas es cómo nos movemos. Mientras hay mucha gente que trabaja desde casa, los que todavía se tienen que desplazar en ocasiones temen utilizar el transporte público. Con este panorama, podría haber un claro ganador, que incline el futuro de la movilidad hacia el carsharing.

Han caído en picado los usuarios de metro y cercanías, en parte porque la gente se desplaza menos pero también por el miedo a posibles contagios. La única forma de evitar compartir el mismo vehículo con más gente es utilizar uno individual.

Esto puede ser una bicicleta, que ya estamos viendo que en algunas ciudades se está fomentando su uso, como en Madrid, que ha vuelto a poner en marcha BiciMad, las bicicletas de alquiler.

Madrid
Madrid

También hay quien opta por utilizar su propio vehículo. Madrid ha desactivado los parquímetros mientras dure el estado de alarma, así que se puede aparcar libremente. Pero no todo el mundo tiene un coche.

La tercera opción de movilidad serían los vehículos de "carsharing", como Share Now, (la antigua car2go, operada a medias entre Daimler y BMW), Zity (participada por Renault y Ferrovial), WibBLE (Repsol y Kia) o Emov by Free2Move (grupo PSA).

Transporte público frente a carsharing

Pero todas estas marcas ahora mismo no están operativas porque no se pueden garantizar las medidas de higiene entre un conductor y otro. Esto son un total de 2.600 vehículos de "carsharing" están por ahora parados en la capital y que por ahora tienen un futuro incierto.

¿Qué nos queda? Pues hay una marca, un modelo de negocio, que se está viendo beneficiado. Y es Bipi. La startup española ha registrado un aumento del 200% las solicitudes para suscribirse a un coche desde que se decretara el estado de alarma.

Bipi ofrece suscripciones flexibles para usar el coche el tiempo que necesiten los usuarios pagando una tarifa única mensual. No tienes que comprarte un coche ni compartirlo a la vez con más usuarios, con el riesgo que eso conlleva ahora mismo.

Mientras caen las ventas de coches y otras plataformas no están disponibles, es un claro ganador por ahora.

En vista de que no habrá una vacuna en los próximos meses, es posible que haya una gran oportunidad de crecimiento para este modelo de negocio y puede ser una opción de futuro en la nueva movilidad.

La otra cara de la moneda: cuando volvamos a la relativa normalidad pero con restricciones para evitar un nuevo pico de contagios, si mucha gente opta por no ir en el transporte público y usar el coche, veremos de nuevo atascos y un aumento de la contaminación.