En vísperas de la próxima cumbre de la OTAN, el debate sobre la autonomía defensiva europea cobra especial relevancia. Financial Times revela en portada que Mark Rutte, secretario general de la OTAN, transmite a Donald Trump un dato significativo: los socios europeos sostienen 195.000 empleos directos de la industria de defensa estadounidense, actuando como principales clientes del armamento norteamericano.
Carlos Martí Sempere, consultor de defensa y autor del informe "El camino a una Europa más autónoma y soberana. Propuestas para reducir su dependencia militar y tecnológica", confirma esta realidad: "Los europeos todavía tenemos muchas dependencias de los Estados Unidos y necesitamos comprar sistemas, tecnología y apoyo industrial, y eso evidentemente mueve la industria norteamericana".
Carlos Martí Sempere analiza los desafíos económicos y tecnológicos de la autonomía defensiva europea ante la presión de Trump.
Según estudios del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres citados por Martí Sempere, sustituir la protección militar estadounidense costaría aproximadamente un billón de euros. "Europa tiene que sustituir una serie de sistemas americanos, dotarse de tropas y de unidades para desarrollar las capacidades que requiere la defensa de Europa, y eso tiene un coste muy importante", explica el consultor.
El plazo temporal resulta igualmente desafiante. Aunque el Plan Preparación 2030 establece esa fecha como objetivo para que Europa esté preparada ante un posible conflicto severo con la Federación Rusa, Martí Sempere considera que "probablemente estemos hablando de más tiempo, de una década o quizá algo más".
El experto subraya que "desengancharse de una dependencia tecnológica de tantos temas y una dependencia de capacidades operativas norteamericanas durante tantos años no es algo que se haga de hoy para mañana".
Obstáculos estructurales y necesidad de integración
Martí Sempere identifica múltiples barreras para el desarrollo de la industria europea de defensa. "Los europeos invertimos menos de la mitad que China o Estados Unidos", señala. Además, el sector enfrenta problemas de recursos humanos, ya que otros sectores ofrecen mejores salarios.
El experto destaca que el sector de defensa se caracteriza por economías de escala muy importantes: "Si dos naciones se unen para hacer un desarrollo, cuesta menos dinero porque se puede compartir y luego la producción se puede repartir". Sin embargo, advierte que "si los europeos seguimos apoyando nuestra industria nacional sin ponernos de acuerdo con las otras naciones, todo va a ser más complicado, más difícil y más caro".
