La industria del petróleo se ha convertido en los últimos meses en el escenario de una guerra de precios. Las grandes petroleras intentan contrarrestar el recorte de sus ganancias por el descenso del precio del crudo con su apuesta por el gas. Hoy, sin embargo, algunos datos muestran caídas en su consumo mundial y un parón en la construcción de plantas.

Hace cuatro años, la Agencia Internacional de la Energía pronosticó que la demanda global de calefacción subiría un 16% el año que viene. Ahora espera que suba en un 11% y las empresas del sector están tomando nota. La planta de gas de la americana Excelerate Energy en el Golfo de México está parada. Una empresa pionera en regasificación de gas natural flotante. Lo mismo ocurre con la japonesa Inpex que ha retrasado un proyecto de gas natural licuado en Australia para el tercer trimestre de 2017…

Los informes de algunas consultoras avalan los datos de la AIE. Según IHS, solo uno de cada veinte proyectos de plantas de gas en el mundo se podrá llevar a cabo hasta 2025. ¿Los motivos? La desaceleración de las economías asiáticas, el regreso de la energía nuclear en Japón, un carbón barato y el exceso de oferta de esquisto en Estados Unidos. Algo, que pone en juego, según la consultora, decenas de miles de millones de dólares para estas compañías.

Los precios de exportación de gas natural licuado al norte de Asia han caído un 56% el año pasado, según datos de la World Gas Intelligence.

La demanda mundial de gas solo ha crecido un 0,4% el año pasado, su punto más bajo desde el año 2009 debido a la reducción de las importaciones a Japón, Corea del Sur, India y China.

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