La EPA, la Encuesta de Población Activa, del tercer trimestre deja un verano de contrastes en el mercado laboral. El paro sube en 95.900 personas, su mayor alza en este periodo desde 2020, mientras que la ocupación aumenta en 73.600 puestos de trabajo. El empleo marca así un nuevo máximo histórico de 22.852.600 ocupados. Hay 2.591.200 parados y la tasa de paro se eleva al 10,18%, tres décimas más que en el segundo trimestre.

La clave está en la población activa. Crece en 169.500 personas respecto al segundo trimestre, hasta un récord de 25.443.800. La tasa de actividad repuntó dos décimas, hasta el 59,5%. Es decir, se incorporaron al mercado laboral más personas de las que lograron empleo. La ocupación (+0,3%) tuvo su menor incremento en un tercer trimestre desde 2019.

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Crece el empleo extranjero

Todo el aumento del empleo se debió a la población extranjera, tras el proceso de regularización extraordinario. Los ocupados extranjeros crecieron en 75.400 (+2%), mientras que entre los españoles hubo 1.800 empleos menos. Por sectores, el incremento se concentró en el sector público, con 89.900 nuevos puestos, frente al retroceso de 16.300 empleos en el privado. Algunos análisis advierten de que parte de los regularizados podría haber trabajado antes del proceso, lo que matiza la lectura de las cifras.

El dato llega tras un segundo trimestre muy favorable, con una tasa del 9,87% y 486.000 ocupados más, por lo que el repunte de ahora se produce desde un nivel muy bajo. En términos interanuales, la situación mejora: hace un año la tasa era del 10,45%, con 2.613.200 parados. Por eso el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa destaca que el 10,18% es la tasa más baja en un tercer trimestre desde 2007.

La EPA confirma así un mercado laboral en máximos de empleo y de población activa. El paro sube porque la fuerza laboral crece más rápido que el empleo, y la inmigración regularizada es el principal motor de ese crecimiento.