El sector agrícola español atraviesa uno de sus momentos más complicados. La escalada de costes de producción, especialmente el precio del gasóil, amenaza la viabilidad de muchas explotaciones y pone en riesgo incluso la realización de siembras. Javier Fatas, miembro de la Comisión Ejecutiva de COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), alerta sobre una situación que considera insostenible y que se agrava por la falta de relevo generacional en el campo y puede impedir sembrar a los agricultores.

Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, el precio del gasóleo agrícola experimenta una escalada vertiginosa. "Fue, en el primer momento, por horas, por no decir por minutos", explica Fatas, quien denuncia que los precios se mantienen "altísimos" incluso cuando el petróleo cotiza por debajo de los 80 dólares el barril. El representante de COAG señala una "especulación tremenda en el sector", donde los precios suben instantáneamente cuando el petróleo sube, pero "cuesta muchísimo" que bajen cuando el crudo se abarata.

Esta situación afecta especialmente a los sectores extensivos, que están terminando la campaña de cosechado, "uno de los momentos donde más combustible se gasta". Los agricultores soportan precios entre un 30% y un 50% superiores a los anteriores al conflicto, lo que compromete seriamente la rentabilidad de sus explotaciones.

Escucha aquí a Javier Fatas, miembro de la Comisión Ejecutiva de COAG

El campo español afronta una crisis de costes y relevo generacional

Javier Fatas, miembro de la comisión ejecutiva de COAG, denuncia la especulación en el gasóleo agrícola y advierte del riesgo de abandono de siembras

Las ayudas del gobierno resultan insuficientes

El gobierno estableció una bonificación de 20 céntimos por litro de gasóleo que desaparece en septiembre. COAG solicita al ministro que mantenga estas ayudas "hasta después de la siembra de otoño, prácticamente hasta final de año". Sin embargo, Fatas denuncia que estas bonificaciones no llegan realmente al agricultor: "Da la sensación de que en vez de quedarse en el agricultor para ajustar ese precio, lo que se hace es subir precios a más. Con 20 céntimos o sin 20 céntimos, al final el precio se queda igual".

La organización agraria ya mantiene conversaciones con el ministerio sobre esta cuestión. Según Fatas, el ministro les dice "que lo va a mirar, que lo va a alargar", y de hecho ya se prolongó hasta el 30 de septiembre. Pero la organización advierte: "Si seguimos en estas condiciones, a comienzo de siembra volveremos a pedir que esto se siga manteniendo".

Todos los costes se disparan

El gasóleo no constituye el único problema. "Todo ha subido, pero sobre todo el tema del gasóleo y el tema de fertilizantes, que ha subido de una manera muy rápida", señala el representante de COAG. Respecto a las ayudas para fertilizantes, que el gobierno pagará en los primeros días de septiembre, Fatas calcula que "pueden compensar el 50% del incremento que ha tenido el coste de los fertilizantes". Aunque reconoce que inicialmente la propuesta era más baja y se consiguió aumentarla, considera que deberían ser "más acordes a la subida de costes".

La organización reclama además que las comunidades autónomas complementen estas ayudas estatales cuando se produce un problema de esta magnitud.

Riesgo de abandono de siembras

La combinación de todos estos factores genera consecuencias preocupantes. Fatas advierte que ya se observa "una bajada de consumo, una desafección por los agricultores hacia algunas labores que sí se pueden retrasar un poco en el tiempo, pero no se pueden dejar de hacer". Más grave aún: "Estamos viendo que puede haber siembras que no se lleguen a hacer por esta subida de costes de producción".

El representante agrario es contundente: "No se dan condiciones en muchas zonas de cereal, por ejemplo, para mantener unas labores y hacer unas siembras si estos precios no se ponen en los precios que había antes del conflicto, o buscamos sistemas de apoyo para que esos agricultores puedan sembrar".

El relevo generacional, una asignatura pendiente

A estos problemas coyunturales se suma uno estructural: la falta de relevo generacional. Según datos del informe del Ministerio de Agricultura sobre la PAC, prácticamente el 40% de los beneficiarios supera los 65 años, mientras que menos del 9% tiene menos de 40. "Todas estas problemáticas que se están dando, pues tampoco están ayudando a que nuestros jóvenes se animen", reconoce Fatas.

Desde COAG continúan animando a los jóvenes a incorporarse al sector "porque entendemos que en base a la agricultura, en base a esa soberanía alimentaria que todos defendemos, creemos que tiene que ser un sector que a futuro funcione". Sin embargo, admiten que "la cantidad de inversión que hace falta cuando se hace una incorporación es muy alta, y contando que vengas de una familia ya que esté en el sector".

La organización reclama "apoyos consonancia a los gastos, a la inversión que lleva para esos agricultores", pero no solo para facilitar la entrada. Fatas insiste en que los apoyos deben "dar una estabilidad en esas incorporaciones que se hacen". El objetivo es claro: "Tenemos que conseguir que los jóvenes que entren o que se incorporen, en una gran mayoría, se queden. No puede ser que los incorporemos de una manera semi-forzada y en cinco, seis, ocho años salgan de la agricultura".

El campo español afronta así un momento crítico donde la escalada de costes, la especulación en los carburantes y la falta de relevo generacional configuran un escenario complejo que requiere medidas urgentes y estructurales para garantizar la viabilidad del sector y la soberanía alimentaria del país.