Prestige: 16 años para fijar las indemnizaciones y ninguna responsabilidad penal

Prestige: 16 años para fijar las indemnizaciones y ninguna responsabilidad penal

Redacción Capital Radio

20/12/2018 17:06

Dieciséis años después se han determinado las indemnizaciones por el desastre del Prestige. La Sala Segunda del Tribunal Supremo ha dictado la sentencia definitiva sobre la responsabilidad civil derivada de la catástrofe del Prestige. Fija indemnizaciones por importe superior a los 1.500 millones de euros a repartir entre el Estado español como principal perjudicado, el francés, la Xunta de Galicia y otros 269 afectados por el vertido, entre particulares, empresas, mancomunidades, ayuntamientos y sociedades.

La sentencia de indemnizaciones del Supremo triplica el importe de 513 millones que cuantificó en 2016 el alto tribunal. Es ya la sentencia definitiva y el Tribunal Supremo ha modificado la sentencia de primera instancia a favor de los perjudicados: España, Francia y los particulares.

Las indemnizaciones deben ser abonadas por las partes ya condenadas, que son el capitán del barco, Apostolos Ioannis Mangouras, y la compañía aseguradora, The London Steamship Owners Mutual Insurance Association; y subsidiariamente la propietaria del buque, Mare Shipping INC, y el Fondo Internacional de Indemnización de Daños debidos a la Contaminación por Hidrocarburos por las cantidades establecidas en el convenio aplicable.

Responsabilidades políticas, ¿quién estaba al mando?


José María Aznar era el presidente del Gobierno cuando ocurrió el desastre. Su mujer, Ana Botella, señaló en 2002 que "en la catástrofe del Prestige sólo hay un culpable: el barco". Quería así eximir al Gobierno de Aznar y sus ministros.

Mariano Rajoy, vicepresidente y portavoz del Gobierno de Aznar, estuvo al frente del gabinete de crisis cuando sucedió el hundimiento del petrolero. Dijo que el vertido era muy pequeño, como unos "hilillos de plastilina".

Francisco Álvarez Cascos sera ministro de fomento. Su solución era enviar el Prestige al "quinto pino" y alejarlo de la costa.

Manuel Fraga, presidente de la Xunta de Galicia. El fin de semana de la catástrofe se fue de cacería a Toledo y tardó hasta ocho días en visitar las zonas afectadas. Perdió las elecciones del 2005, tras 16 años al frente del Gobierno gallego.

Federico Trillo, el entonces Ministro de Defensa, señaló que entre sus planes estaría "bombardear el Prestige para hundirlo o hacer arder el fuel".

Jaume Matas. En aquella época era el ministro de Medio Ambiente. En el momento de la catástrofe pasó totalmente desapercibido. Posteriormente ha sido condenado por corrupción en el caso Palma Arena.

Once años después de la catástrofe, Aznar reconoció que su equipo tardó demasiado tiempo en reaccionar.

¿Quién fletó el barco defectuoso?


La petrolera rusa TNK, englobada en su gran grupo empresarial Alfa Group, fue la empresa que fletó los servicios del Prestige cuando el petrolero encalló frente a las costas de Galicia. ¿Quién es el dueño de este conglomerado? El magnate ruso Mikhail Fridman. En ese momento era el dueño de TNK, la compañía petrolera responsable de fletar el Prestige. ¿De qué nos suena el nombre? Pues es el empresario ruso que ha puesto en jaque a Dia, la cadena de supermercados.

¿Qué dicen los ecologistas?


Las organizaciones ecologistas consideran que la resolución del Tribunal Supremo no es suficiente y no se corresponde con el daño real ocasionado.

Mario Rodríguez, director de Greenpeace, ha subrayado que la sentencia se ha fundamentado sobre temas menores, porque en términos medioambientales, es difícil valorarla, porque no tiene precio. Para él la sentencia tampoco tiene un carácter disuasorio que evite que un desastre similar en el futuro.

Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF, señala que lo importante es que se pague ya y que las indemnizaciones lleguen a todos los damnificados, algo que ve complicado.

Para Eneko Aiarbe, responsable de pesca de Ecologistas en Acción, las sentencias nunca han llegado a cubrir todas las responsabilidades del accidente. El daño es imposible de cuantificar y en su opinión, el del Prestige fue un caso ejemplar de "mala gestión".
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