El paquete fiscal impulsado por Donald Trump introdujo cambios que benefician de manera desigual a distintos tipos de contribuyentes. En lugar de centrarse únicamente en cuánto gana cada persona, el sistema ahora depende más de cómo se obtienen los ingresos, lo que marca una diferencia importante entre asalariados, empresarios e inversores.

El Foco | Las reformas fiscales de Trump benefician más a empresarios e inversores

Ponemos el foco en cómo los recortes fiscales impulsados por Donald Trump benefician más a empresarios e inversores que a trabajadores asalariados.

El diseño del sistema fiscal permite que los ingresos derivados de negocios e inversiones reciban un trato más favorable, según subraya Bloomberg.

En términos generales, las medidas favorecen en especial a quienes poseen negocios o invierten capital. Estos grupos pueden aprovechar deducciones, incentivos y tratamientos fiscales más ventajosos, lo que reduce significativamente su carga tributaria.

Por ejemplo, existen mecanismos que permiten descontar ingresos empresariales o adelantar deducciones por inversiones, lo que disminuye los impuestos a pagar en el corto plazo.

En cambio, los trabajadores que dependen de un salario tienen menos acceso a este tipo de beneficios. Aunque algunas medidas —como exenciones sobre propinas u horas extra— buscan aliviar su carga fiscal, el alcance de estas ventajas es más limitado en comparación con las disponibles para los propietarios de empresas o inversores.

Los asalariados tienen menos margen de maniobra, porque los trabajadores con salario:

  • Pagan impuestos de forma más directa (con retenciones)
  • Tienen menos deducciones disponibles

¿A quién favorece el sistema?

El resultado es que, incluso con rebajas fiscales generales, su carga relativa no baja tanto como la de empresarios o inversores.

El sistema tiende a favorecer a quienes generan ingresos a través del capital o de actividades empresariales frente a quienes dependen exclusivamente de su trabajo.

Bloomberg apunta a diversos análisis señalan que los mayores beneficiados de estas reformas son inversores y personas con altos ingresos, mientras que el impacto para la clase media es más moderado.

La reforma republicana firmada por Trump en 2017 ya simplificó la declaración de impuestos para muchos trabajadores de clase media, al agilizar las deducciones. Sin embargo, también otorgó nuevos beneficios a otros grupos, especialmente al 1% más rico. Y después, en 2025 se ampliaba esa reforma y se hacían permanentes muchas de esas rebajas.

Ahora, aprovechando una exención fiscal ampliada en la ley tributaria del año pasado, un inversor millonario de capital riesgo puede incluso reducir su factura fiscal en Estados Unidos a cero.

En conjunto, estos cambios reflejan un giro en la política fiscal: Se priorizan los incentivos a la inversión y al crecimiento empresarial.