Apenas cuatro meses después de la decisión de Emiratos Árabes de abandonar la OPEP, Venezuela se plantea hacer lo mismo. Quien dice Venezuela, dice Estados Unidos que gestiona las ventas del petróleo venezolano desde que Donald Trump detuviera a Nicolás Maduro en enero.

Fuentes familiarizadas con el asunto, que hablaron bajo condición de anonimato, aseguran que la idea de una salida ya ha sido tema de conversación con funcionarios estadounidenses. Todavía no hay decisión definitiva. Ni la Casa Blanca ni el Ministerio de Información venezolano respondieron a las solicitudes de comentario de Bloomberg.

El impacto de la salida de Venezuela en los precios del petróleo

Venezuela fue uno de los cinco países fundadores de la OPEP en 1960, y se le considera el más influyente en su creación. No obstante, la producción de Venezuela ha caído de forma consierable en la última década. En julio, extrajo 1,2 millones de barriles diarios —menos de la mitad de lo que producía hace una década—. Por su bajo volumen, una salida no tendría gran impacto inmediato en los mercados globales. Quizá, lo más revelador es el contexto geopolítico en el que se produciría este hecho.

El movimiento se da mientras Washington negocia, según reportaron antes Bloomberg y Axios, la adquisición de una participación importante en los yacimientos petroleros venezolanos.

De lo que no cabe duda es que, para Trump, crítico histórico de la OPEP y de su capacidad de encarecer el combustible al consumidor estadounidense, una salida venezolana sería una victoria política.