Volkswagen se enfrenta a una de sus reuniones más difíciles y cruciales para la continuidad de la compañía. El grupo automovilístico alemán debatirá sobre su plan de reajuste, contención de costes y sobre un recorte de plantilla que podría afectar hasta a 100.000 trabajadores. IG Metall, el mayor sindicato de Alemania, han organizado protestas este jueves en más de una docena de sedes en todo el país, incluidas Stuttgart e Ingolstadt, donde tienen su sede Porsche y Audi.
El argumento de fondo es claro: China ya no solo compra menos coches europeos, ahora inunda el mercado con sus propias marcas.
China ya no solo compra menos coches europeos: ahora inunda el mercado con sus propias marcas mientras Alemania debate cierres de fábricas. Un análisis de Xelena Niedbala.
China, el gran talón de Aquiles para el sector de la automoción europeo
El Gobierno chino lleva años trabajando en quitar a la industria europea la situación de privilegio de la que gozaba en el país. Pekín impulsó el coche eléctrico durante la pandemia siendo consciente de su ventaja en baterías y sabiendo que era inviable igualar a las marcas europeas en coches de combustión. Por otro lado, la sobreproducción china es hoy el mayor riesgo para la rentabilidad de las fábricas europeas, y los fabricantes chinos necesitan colocar su exceso de capacidad en algún sitio.
A pesar de ello, el director ejecutivo del grupo Volkswagen, Oliver Blume, aseguraba hace menos de un mes en una presentación de un evento de Bosch que esta competencia era buena para el mercado: "Algunos mercados desaparecieron del panorama, otros son completamente diferentes a como eran en el pasado. Y luego están los nuevos competidores, y especialmente en la industria automotriz en China", señalaba.
"La competencia es muy positiva, como en los deportes. Cuando tienes buenos competidores, tienes que ser mejor", decía Blume.
Si bien el mercado automovilístico europeo lleva tiempo sufriendo estas consecuencias, en el caso de firmas de alta gama, como Porsche, China ha sido tradicionalmente el mercado más rentable para las marcas premium alemanas, y su debilidad no se compensa con Europa.
Lo más peculiar de todo es que, mientras las ventas de automóviles en China descendieron por noveno mes consecutivo en junio, sus exportaciones se disparan un 82%, representando entre el 13%y el 15% de la cuota de mercado de automóviles en España.
Las ventas de Porsche se desploman un 30% en China
Las ventas de Porsche sufren una de sus peores caídas en un semestre desde la pandemia y experimentan un descenso del 16% hasta junio, siendo la caída especialmente fuerte en mercados como China, donde se han desplomado más de un 30%, o en Norteamérica.
Entre las razones que ha dado la compañía para intentar justificar este varapalo destacan el fin de los incentivos fiscales estadounidenses para vehículos eléctricos o el fin de la producción del modelo 718 con motor de combustión. Cabe destacar, que al no contar con una fábrica en uno de sus mercados clave, como es Estados Unidos, Porsche se ha visto especialmente afectada también por los aranceles a las importaciones de coches.