¿A quién no le gusta una boda? Al mercado le chifla, sobre todo si hablamos de la de Bankia. Cada cierto tiempo los inversores y la prensa se recrean con nuevos rumores de boda. En los últimos meses se vinculaba al banco de Goirigolzarri con Sabadell. Esta semana se le ha relacionado con el 'soltero de oro' en el sector financiero: BBVA.

¿Qué hay en juego en esta boda? Escucha el reportaje completo en el siguiente podcast.

Una boda con muchos millones en juego: todo sobre la fusión Bankia-BBVA

Una relación en secreto

Hablamos de soltero de oro porque el BBVA es uno de los grandes bancos de España por capitalización y por activos. Pero ambos lo llevan casi tan en secreto como si de Brad Pitt y Jennifer Aniston se tratase. Prefieren no hacer comentarios.

Pero, ¿tienen el beneplácito de la familia? El papá BCE respalda esa unión, según los medios de comunicación, pero tampoco se han pronunciado de manera explícita nunca. La mamá Banco de España, no está tan segura. Hoy la subgobernadora, Margarita Delgado, ha dicho que esa boda no está encima de la mesa porque debe aportar ‘valor añadido’.

Lo que se juega Bankia y BBVA con este posible enlace

Pero aunque Bankia y BBVA se empeñen en que se quede en un rumor, ¿tenemos que creérnoslo esta vez? Los expertos creen que una boda entre ambos tiene sentido estratégico y financiero, pero que esto podría ser otra 'fake news' de las típicas que vienen emergiendo cada cierto tiempo.

Bankia

El Estado ya no sabe cómo desprenderse de su participación en Bankia, un hijo que le ha salido bastante caro. El rescate de Bankia, BFA y BMN del año 2012 le costó al Gobierno unos 24.000 millones de euros.

Tiene dos maneras de deshacerse del banco: vendiendo su participación en el mercado o con una fusión. Privatizarla no le saldría rentable hoy en día. La participación del FROB del 61% tiene un valor de mercado al cierre del pasado lunes de unos 3.400 millones de euros, con lo que ingresaría siete veces menos de lo que le costó el rescate.

En el caso de una fusión, podría hacerse a través de un canje de acciones o con una oferta en efectivo. De cualquiera de las maneras, la cúpula se habría precipitado con la privatización de Bankia (puesto que está programada para finales de 2021 y para entonces el valor se podría haber revalorizado algo más) y provocaría que aumentara el déficit del Estado.

BBVA

BBVA también tiene algo que perder y que ganar en esta boda. Fusionarse con Bankia dejaría a un lado el fantasma del caso Villarejo y conseguiría lavar su imagen acaparando titulares lejos del tormento del excomisario.

Sin embargo, si esa fusión se hiciera con una oferta en ‘cash’ en efectivo, por parte de BBVA, implicaría hacer una ampliación de capital y eso podría no sentarle bien en bolsa.

Para que la fusión se llevara a cabo las juntas de accionistas de ambas compañías tendrían que votar a favor. En el caso de la de Bankia, contar con el apoyo del Estado garantizaría la operación. Sin embargo, en BBVA no sería tan fácil.

Miles de empleos en jaque

La unión hace la fuerza, y fusionar dos compañías es una forma de crecimiento empresarial. Así, lograrían ahorrar costes y seguir creciendo en un entorno en el que los bajos tipos de interés impiden a los bancos crecer de forma orgánica.

Pero ahorrar costes con una fusión bancaria implica cerrar oficinas y eliminar puestos de trabajo. A fecha de septiembre de 2019, Bankia contaba con 16.051 trabajadores, BBVA con 30.233.

Si nos remitimos a la historia, las fusiones bancarias en el pasado se han saldado con muchos puestos de trabajo por las duplicidades que supone. Es decir, que si en esta boda alguien tiene que levantarse para decir algo o callar para siempre serán los más de 46.000 empleados que corren peligro.