La ruptura del umbral del 5% se produce por segunda vez desde la crisis financiera de 2008-2009 y es un hito que los inversores vigilan de cerca. Puede suponer un atractivo para los compradores que buscan rentabilidades atractivas y, al mismo tiempo, llevar a nuevas caídas ya que podría percibirse que el encarecimiento de la financiación empieza a dañar la economía y la bolsa.
(Habrá ampliación)
