La ruptura del umbral del 5% se produce por segunda vez desde la crisis financiera de 2008-2009 y es un hito que los inversores vigilan de cerca. Puede suponer un atractivo para los compradores que buscan rentabilidades atractivas y, al mismo tiempo, llevar a nuevas caídas ya que podría percibirse que el encarecimiento de la financiación empieza a dañar la economía y la bolsa.

Lo analizamos con Hernán Cortés, socio-fundador de Olea Gestión:

El bono de EE.UU. a 10 años toca el 5%

Con Hernán Cortés, socio-fundador de Olea Gestión.

¿Se vienen correcciones?

Hernán Cortés, socio-fundador de Olea Gestión, advierte que los niveles actuales del bono de EE. UU. a diez años "empiezan a ser en niveles relevantes", recordando que en los últimos veinte años "solo lo ha tocado dos veces": de forma efímera en 2023, tras "el fuerte repunte de la inflación del 2022", cuando rozó el 5%.

El experto señala que venimos de "años de muy bajas inflaciones" y que, aunque ahora nos encontramos ante "un escenario de inflaciones mayores", se trata de un tipo de interés con "rentabilidades reales muy elevadas" al compararlo con una inflación esperada y subyacente que ronda o se aproxima al 2% o 2,5%.

Esta situación, según Cortés, "siempre daña a la inversión", ya que al disponer de "una alternativa segura, alrededor de tres puntos de rentabilidad real", resulta complicado que los proyectos alcancen retornos lo suficientemente atractivos como para batir dicha rentabilidad, perjudicando las "perspectivas de inversiones futuras".

Pese a ello, destaca que las bolsas "están aguantando, pues, carros y carretas" frente a la guerra, el shock de oferta, la subida de la inflación, el petróleo y los tipos, impulsadas por el crecimiento de los beneficios empresariales, aunque advierte que "en algún momento tendrán que corregir algo".