Con un incremento del 70% interanual en lo que llevamos de año, este metal no ferroso apunta a un importante déficit de oferta hacia 2026, convirtiéndolo en foco de atención para inversores y analistas. Se trata de un metal clave para la industria electrónica que se está beneficiando enormemente de las transiciones energética y digital.

El catedrático de Ciencia e Ingeniería de los Metales de la Universidad Politécnica de Madrid, José Ignacio Pastor, nos habla de las perspectivas de mercado para este metal:

Un estudio publicado por Coface señala que el crecimiento de la oferta sigue siendo limitado, mientras la demanda aumenta impulsada por la industria electrónica.

Ante este escenario, Pastor tiene clara la solución: "La respuesta es sencilla: reciclar. Es decir, tenemos muchas cantidades de estaño que no se están usando. La minería del futuro, yo diría que ya casi del presente, es la minería de los residuos".

El experto añade que "podemos amortiguar todo este impacto si somos listos y nos organizamos en una zona como Europa, que no tiene producción significativa de estaño, buscando en la basura. Y eso de buscar en la basura no es nada negativo, sino ser muy inteligente porque es reaprovechar aquellas cosas que han cumplido una función".

Escenarios futuros: entre la estabilización y el crecimiento sostenido

En cuanto a la evolución de los precios, Pastor plantea diferentes escenarios. "Si tenemos desarrollos de alternativas a las soldaduras actuales, algo poco probable a corto y medio plazo, habrá una estabilización de precios no dentro de mucho", explica. Sin embargo, "si tenemos una fuerte expansión de la electrónica de potencia y las energías renovables, va a haber una tensión importante entre oferta y demanda".

El experto advierte que "podemos llegar a tener precios estructuralmente elevados y quizás a corto plazo haya, como ocurrió en 2021, un exceso de demanda y los precios puedan seguir subiendo durante un periodo".

El experto considera que la actual subida de precios responde más a "una ansiedad de los mercados a la hora de poder disponer de estos materiales y haciendo proyecciones futuras de lo que va a pasar, querer almacenar para tener reservas" que a un aumento real e inmediato de la demanda.

Otros metales a vigilar: cobre y litio

Finalmente, Pastor señala dos metales adicionales que merecen atención. "El cobre tiene una demanda creciente y es muy sensible al proceso de transición energética, nuevas redes de electrificación y el coche eléctrico", explica.

En cuanto al litio, su importancia es innegable: "Ya lo sabemos, las baterías están apareciendo, nuevas baterías y baterías que se supone que no llevan litio, pero casi todas llevan algo de litio. Y aunque se reduzca, va a ser necesario para muchas aplicaciones". El carbonato de litio ha experimentado un aumento del 50% en su precio anual, según datos del mercado físico.

Con un horizonte más lejano, Pastor señala que "si vamos más hacia el futuro y hablamos de energía de fusión nuclear, que yo espero que en diez o 15 años la veamos como una alternativa, el litio es un elemento clave en todas las nuevas energías de fusión que espero que terminen llegando a nosotros más pronto que tarde".