La guerra en Irán ha costado ya un 15% a metales preciosos como el oro. El activo refugio predilecto de los inversores ha protagonizado una caída histórica, la mayor en una semana durante décadas. De hecho, hay que remontarse hasta los 80 para recordar una caída tan vertiginosa en el metal.
El oro prolonga su caída en medio de las expectativas de subidas de tipos por parte de los bancos centrales ante las tensiones inflacionarias por el conflicto en Oriente Próximo. A pesar de ello, algunos analistas mantienen sus previsiones optimistas sobre el metal precioso. Previsiones, que llegan hasta los 10.000 dólares.
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El oro prolonga su caída en medio de las expectativas de subidas de tipos por parte de los bancos centrales. A pesar de ello, algunos analistas mantienen sus previsiones optimistas sobre el metal precioso
El comportamiento del oro desde el inicio de la guerra en Irán ha sido atípico en este activo, que tendría que haberse comportado como un valor refugio para los inversores con subidas. En lugar de ello, su comportamiento ha sido más parecido al de un activo de riesgo, acompañando al resto del nerviosismo en el mercado. No obstante, parece ser un razonamiento unánime que la salida del oro se vea motivada por la "búsqueda de liquidez del inversor y no por un cambio en sus fundamentos", según el analista de Leverage Shares, Ignacio Vacchiano.
El horizonte que marcan algunos expertos para el oro en 10.000
Algunos expertos mantienen su previsión de que el oro alcance los 10.000 dólares antes de que acabe la década. La firma de inversión Yardeni Research rebaja su previsión a finales de este año para el oro hasta los 5.000 dólares desde los 6.000 anteriores en declaraciones a CNBC, pero mantiene un pronóstico alcista en 10.000 dólares en 2030.
¿Un escenario posible? Sí, pero poco probable en opinión del analista de IG Sergio Ávila. "Necesitaríamos una fuerte pérdida de credibilidad del dólar, una inflación descontrolada o una crisis financiera sistémica". El analista valora un escenario más probable en el que el oro "siga marcando máximos progresivos y movimientos parabólicos" y otro escenario a corto plazo "en el que el oro pasa de ser un activo refugio a uno que da liquidez para irse a los bonos" donde el dólar sigue apreciándose.
Entre los factores que respaldan esta teoría encontramos las compras masivas de oro por parte de los bancos centrales para proteger sus balances, que sólo en 2025 se abastecieron con casi 1.000 toneladas.
De hecho, el conocido como gurú del oro, el profesor de la Universidad Francisco Marroquí y analista financiero Gustavo Martínez, señalaba en estos mismos micrófonos a principios de año que el oro estaba "a mitad de un tercer gran ciclo que podría llevarlo hasta la zona de los 10.000 dólares".