Los mercados afrontan la próxima semana con una certeza cada vez mayor: la Reserva Federal se prepara para volver a mover los tipos de interés. La inflación estadounidense de agosto, el petróleo por encima de los 100 dólares y el repunte de las rentabilidades de la deuda han cambiado el guion de los inversores justo cuando Wall Street afronta una de las citas monetarias más importantes del año.
El mercado ha reaccionado elevando con fuerza la probabilidad de una subida de tipos de 25 puntos básicos en la reunión del 15 y 16 de septiembre. Tras conocerse el IPC, esa probabilidad llegó a situarse alrededor del 91%.
A pesar de todo, los mercados siguen manteniendo su particular y "peculiar" fortaleza con sectores que ofrecen oportunidades atractivas, como el de fabricación de medicamentos para teceros. Es la idea compartida por Andrés Allende, gestor del fondo Paradigma Value Catalyst de AG, quien asegura que "la tendencia de externalización es cada vez más fuerte" y que, ahora, "ofrecen una oportunidad de compra a contraciclo".
Y mientras sube el petróleo, también lo hacen las rentabilidades de la deuda. El Treasury estadounidense a diez años se aproxima al 5%, encareciendo la financiación y presionando especialmente a las compañías más sensibles a los tipos, desde las small caps hasta buena parte del sector tecnológico.
José María Luna, socio de Luna Sevilla Asesores Patrimoniales, acerca dos ideas de inversión: un producto orientado a la renta fija flexible y un fondo global de renta variable para aprovechar este segmento del mercado.
El mercado se encuentra, por tanto, ante una combinación incómoda: inflación persistente, petróleo caro y tipos potencialmente más altos.
