Un grupo de ciberdelincuentes ha encontrado una forma especialmente destructiva de golpear al sector de la distribución alimentaria: convertir los frigoríficos y congeladores de los supermercados en auténticos hornos. Un nuevo ciberataque registrado este lunes en Bélgica y Suecia ha provocado graves alteraciones en los sistemas de refrigeración de decenas de establecimientos, con importantes pérdidas económicas por los alimentos que han tenido que ser retirados.

El incidente ha afectado a diferentes cadenas de supermercados, entre ellas Delhaize, Carrefour y Spar en Bélgica, así como ICA y Coop en Suecia. Los atacantes habrían conseguido acceder a los sistemas de control remoto de las instalaciones frigoríficas y modificar su funcionamiento, activando mecanismos de descongelación que han terminado elevando drásticamente la temperatura de los equipos.

La consecuencia ha sido especialmente grave para los establecimientos afectados. Algunos congeladores habrían alcanzado temperaturas cercanas a los 50 grados centígrados, muy lejos de las condiciones necesarias para conservar carne, pescado, productos lácteos y alimentos congelados.

Pérdidas millonarias por alimentos que han tenido que acabar en la basura

El impacto económico de este ciberataque va mucho más allá de los problemas técnicos. Los supermercados han tenido que movilizar equipos de mantenimiento, recurrir a camiones frigoríficos para intentar salvar parte de la mercancía y retirar aquellos productos cuya conservación ya no podía garantizarse.

Las primeras estimaciones apuntan a pérdidas de alrededor de 100.000 euros en mercancía en algunos de los establecimientos afectados, aunque el coste definitivo podría aumentar al incorporar las operaciones de recuperación, las reparaciones y la reposición de los productos.

Para las cadenas de distribución, el golpe llega en un momento en el que la eficiencia operativa y el control de costes son fundamentales. En un negocio de márgenes ajustados, perder miles de kilos de alimentos puede convertirse rápidamente en un problema para la rentabilidad.

Los supermercados europeos, en el punto de mira de los ciberdelincuentes

Lo ocurrido en Bélgica y Suecia recuerda a otros ataques registrados recientemente contra supermercados europeos. En Francia, cientos de establecimientos también sufrieron incidentes relacionados con la manipulación de sus sistemas de refrigeración, con importantes consecuencias económicas.

La repetición de este tipo de episodios pone de manifiesto una vulnerabilidad que hasta ahora podía pasar desapercibida. La digitalización permite controlar a distancia instalaciones, temperaturas y equipos, pero también abre nuevas puertas a los ciberdelincuentes cuando no existen suficientes medidas de protección.

El riesgo ya no se limita al robo de datos personales, contraseñas o información financiera. Un ataque informático puede paralizar la actividad de una tienda, comprometer la seguridad alimentaria y destruir mercancía por valor de miles de euros sin necesidad de acceder físicamente al establecimiento.

La ciberseguridad se convierte en un problema de negocio

El nuevo ataque vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la protección de los sistemas industriales y de refrigeración en el sector de la distribución alimentaria.

Los supermercados dependen cada vez más de infraestructuras conectadas para mantener su actividad. Una vulnerabilidad en estos sistemas puede tener consecuencias directas sobre la cadena de suministro, la disponibilidad de productos y los resultados financieros de las compañías.

La investigación deberá determinar quién está detrás de los ataques y si existe una operación coordinada contra las cadenas de distribución europeas.