La geopolítica detrás del RGPD

La geopolítica detrás del RGPD

Raquel Rero

25/05/2018 05:25

Si las guerras del siglo XXI se libran en internet, los datos son las principales armas. Su análisis y el big data han llegado para revolucionarlo todo, incluso las relaciones geopolíticas. Analizar al minuto qué pasa, cómo, cuándo y dónde abre la puerta a un nuevo ámbito de análisis de la geoestrategia y se convierte en un nuevo elemento clave en la escena internacional, donde además irrumpen nuevos actores ligados al cibercrimen.

Estados Unidos y sus grandes multinacionales parecen dominar esta carrera por los datos, y si ni siquiera escándalos de la talla de Facebook y Cambridge Analytica empañan realmente su actividad. Le sigue de cerca la región asiática, pero ¿qué pinta en todo esto la Unión Europea?

Parte de la respuesta es el nuevo Reglamento General de Protección de Datos y la clave está en la segunda parte del título de la normativa, que no solo regula la protección de datos sino también "su libre circulación entre los Estados miembros y la transferencia a terceros países y organizaciones internacionales".  Es decir, que el reglamento quiere garantizar "un nivel uniforme y elevado de protección a las personas", pero a la vez "eliminar los obstáculos a la circulación de datos personales dentro de la Unión" derivados de los diferentes reglamentos nacionales. Diferencias que Bruselas entiende que constituyen "un obstáculo al ejercicio de las actividades económicas" de la UE.

"Es importante, y por eso está dentro de la estrategia del Mercado Único Digital, porque la economía digital es la economía de los datos y la economía del siglo XXI y Europa no se quiere quedar atrás frente al bloque asiático y Estados Unidos en la economía de Internet. Por lo tanto es muy importante impulsar la libre circulación de datos,el big data, la inteligencia artificial... con todas las garantías para los derechos de las personas físicas que son titulares de esos datos", explica el profesor y abogado, Borja Adsuara, en Capital Radio.

Ejemplo de ello es el cerco sobre Marck Zuckerberg que hemos visto esta semana en el Parlamento Europeo, con la comparecencia del CEO de Facebook para explicar el desastre del filtrado de datos que acabó en la campaña de Donald Trump.

El jefe de los liberales europeos, Guy Verhofstadt, fue uno de los más duros durante la ronda de preguntas y le acusó directamente de seguir filtrando datos europeos a pesar del nuevo reglamento: "Has dicho que vas a aplicarlo, pero ¿realmente nos estás diciendo la verdad? Porque desde el estadillo de Cambridge Analytica has transferido masivamente datos europeos de ciudadanos no europeos fuera de Europa, lejos de los servidores europeos… Tengo que decirte que eso va en contra de la regulación y del RGPD".

Así que Bruselas quiere proteger nuestros datos y nuestra privacidad, sobre todo del uso que se pueda hacer de ellos en el exterior, pero también que circulen libremente entre sus fronteras para poder utilizaros, pero dentro.
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