La defensa y la seguridad han entrado en una nueva fase caracterizada por mayores inquietudes, tiempos más ajustados y necesidades más inmediatas, donde la tecnología manda más que nunca. Esta transformación queda reflejada en el informe La guerra de la saturación publicado por la multinacional europea Sopra Steria y que analizamos en un nuevo episodio de Hablemos de Defensa y Seguridad. Fran Ferrara, director del Vertical de Defensa y Seguridad de Sopra Steria, explica cómo ha cambiado la naturaleza de los conflictos y cómo redefine la estrategia en Defensa.

Hablemos de Defensa y Seguridad, una producción de IDS/Infodefensa Grupo Metalia en colaboración con TEDAE.

Hablemos de Defensa y Seguridad. Programa 171. La guerra de la saturación ya está aquí y redefine la estrategia en Defensa

"La guerra ya no se basa en tener los mejores sistemas de defensa, se basa en saturar al rival", señala Fran Ferrara desde Sopra Steria

Las tres dimensiones de la saturación en el conflicto moderno

La primera dimensión es la saturación a nivel informativo, que abarca las campañas de desinformación y lo que se conoce como guerra cognitiva. "La injerencia extranjera, cómo potencias extranjeras o incluso privados pueden contribuir a desestabilizar un país, a romper la cohesión", explica Ferrara. Esta forma de saturación es especialmente sensible en momentos de conflicto o cuando un país necesita mantener su cohesión social durante situaciones de conflicto armado.

La segunda es la saturación del campo de batalla. El conflicto en Ucrania ha demostrado cómo sistemas que cuestan unos pocos miles de euros, como los drones, son capaces de saturar las defensas aéreas y producir un daño muy severo en los sistemas militares tradicionales. Este cambio ha revolucionado la economía de la guerra y ha obligado a replantear las estrategias de inversión en defensa.

La tercera dimensión, de la que según Ferrara se habla menos pero resulta igualmente crítica, es la saturación del dato. "Antiguamente uno de los problemas que tenían los oficiales de defensa era la falta de información durante la batalla. Ahora es totalmente al contrario. Ahora hay una avalancha de datos que necesitamos trabajar", señala el directivo.

El papel crucial de la IA en el procesamiento de datos

Ante esta triple saturación, la inteligencia artificial emerge como uno de los grandes disruptores para el análisis de datos.

Ferrara describe el desafío: "Cada vez tenemos más sensores. Imaginémonos sensores de las cámaras de un dron, imaginamos las imágenes satelitales y toda esa información llega al centro de mando y control. De nuevo, es una enorme avalancha para el oficial a cargo del mando y control que tiene que no solo analizar esta información, sino convertirla en decisiones sobre el campo de batalla".

Aquí es donde entra la inteligencia artificial, primero para procesar, fusionar y analizar toda esta información. Sin embargo, con el dato y la información en defensa surge una particularidad: es información altamente confidencial. "Cuesta compartirla, ya no hablo con actores externos para que puedan desarrollar sus soluciones, pero cuesta compartirla igualmente entre los diferentes ejércitos o en los diferentes Estados miembros aliados".

Ferrara pone como ejemplo las tecnologías de la estadounidense Palantir, que recogen todo el dato disponible de defensa, lo condensan y dan una información útil al centro de mando. "¿Cuál es el desafío aquí? De nuevo la soberanía de datos. ¿Cómo se ha obtenido ese dato? ¿Qué se está haciendo con ese dato? Y al fin y al cabo, ¿quién tiene acceso a eso?", plantea.

Como europeos, insiste, tenemos que hacernos seriamente estas preguntas y buscar respuestas europeas. "Necesitamos una tecnología europea que utilice la inteligencia artificial para fusionar todo tipo de datos y meterlos en el centro de mando y control".

El problema es complejo porque Palantir es una empresa americana, la gran potencia vinculada a la tecnología con el ejército de los Estados Unidos. Estamos en un debate completamente abierto acerca de dónde tenemos el dato, pero la infraestructura para tener datos, con la excepción de ASML, es toda americana, taiwanesa o de otros países. Y las grandes empresas de inteligencia artificial, con la excepción de algún nombre francés, son también todas americanas.

El directivo de Sopra Steria es claro al respecto: cuando hablamos de procesar la saturación que se vive a día de hoy en el campo de batalla, a nivel informativo y del dato mismo, hablamos de la importancia de la inteligencia artificial, pero la inteligencia artificial difícilmente es europea. Aquí menciona otro de los grandes proyectos que se están proponiendo: el espacio de datos para la defensa.

"A día de hoy es muy complicado compartir datos con la industria, compartir datos con otros Estados miembros y sin datos no hay inteligencia artificial. Tenemos que ser conscientes de eso y para poder desarrollar estas soluciones de inteligencia artificial necesitamos este tipo de estructuras europeas que permitan compartir datos entre los diferentes actores de manera segura y de manera soberana", explica.

Impacto económico de la desinformación y la economía de guerra

El informe de Sopra Steria ofrece cifras impactantes. Por ejemplo, el coste económico global de la desinformación alcanza los 417.000 millones de dólares, equivalente aproximadamente a un cuarto del PIB español de hace un par de años. En cuanto a la saturación del campo de batalla, el informe destaca la disparidad de costes: drones de 30.000 euros frente a misiles de 600.000 euros. Esto es lo que cambió con Ucrania y ha transformado todo el panorama, porque significa que se necesita producción más barata y más ágil para responder a las demandas inmediatas de los ejércitos.

Otro dato que ofrece Sopra Steria en su informe sobre la saturación indica que más o menos el 14% de los ciberdelitos europeos están dirigidos contra infraestructuras y servicios digitales, incluyendo infraestructuras civiles como aeropuertos, hospitales o puertos.

Sobre la capacidad industrial europea para dar salida de manera barata, eficaz y eficiente a estas necesidades, Ferrara es optimista pero realista: "Las capacidades industriales de defensa en España son muy desarrolladas. Lo que nos hace falta es escalabilidad, pero nos hace falta otra cosa que es certidumbre, que es saber que nuestros Ministerios de Defensa estarán esperando a que nosotros desarrollemos estas soluciones".

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