En una misión crítica, cuando las Fuerzas Armadas necesitan un repuesto urgente para una plataforma, un dron o un vehículo desplegado, no se puede esperar a un envío tradicional. Es en estos momentos donde la impresión 3D se convierte en una herramienta estratégica fundamental, permitiendo fabricar componentes esenciales directamente en el campo de operaciones. En un nuevo episodio de Hablemos de Defensa y Seguridad explicamos como esa fabricación aditiva revoluciona las operaciones militares españolas con Fernando Lasagni, CTO de Novaindef.
Hablemos de Defensa y Seguridad, una producción de IDS/Infodefensa Grupo Metalia en colaboración con TEDAE.
La fabricación aditiva o impresión 3D permite disponer de una fábrica portátil cuando se necesita una pieza, como explica Novaindef
¿Cómo funciona la impresión 3D en operaciones militares?
Fernando Lasagni, CTO de Novaindef y pionero mundial en la implementación de tecnologías de impresión 3D en las industrias aeronáutica, espacial y de defensa, explica cómo esta tecnología está transformando las operaciones militares. "La ventaja de la impresión 3D es que nos permite llevar una fábrica para imprimir. Además, no estamos hablando solo de plástico, estamos hablando también de metal, que es todavía mucho más interesante y que nuestro stock, nuestro almacén de piezas, sea un almacén realmente digital y que tengamos esa posibilidad de fabricar en el campo directamente la pieza que necesitamos", señala.
Impresión 3D y la importancia estratégica en defensa
La relevancia de esta tecnología en el sector defensa se fundamenta en varios aspectos críticos. "Por un lado hay un tema muy importante que es la inmediatez y esto lo que facilita es ayudar a todo lo que es la logística a la hora de tener todos esos repuestos", señala el experto. Por otro lado, la fabricación aditiva permite generar repuestos de componentes obsoletos y que no tienen ya recambio en el mercado, sea en ambarcaciones, sitemas terrestres o aéreos.
Tecnología de fabricación aditiva: del concepto a la realidad
El funcionamiento de la impresión 3D actual ha evolucionado significativamente desde sus inicios. "Hay distintas tecnologías de impresión 3D. El concepto básico es que yo tengo un modelo digital. Un modelo digital es una pieza que tengo reconstruida en el ordenador y lo que voy a hacer es separarla en capas muy delgadas que voy a ir acometiendo con una impresora, vamos a ir imprimiendo cada una de esas capas y una vez que termino de imprimir la primera capa continúo arriba de esta con las siguientes hasta poder construir ese componente", detalla Lasagni.
Las tecnologías pueden ser de base polvo, utilizando como materia prima un polvo metálico que se va fundiendo con un láser para construir las piezas, o mediante un proceso similar a la soldadura, utilizando un hilo metálico que se funde con un láser o con un arco eléctrico, construyendo a nivel de cordones de soldadura en tres dimensiones un componente completo.
España: líder mundial en implementación militar
España ha desarrollado el programa más avanzado a nivel mundial para la implementación de estas tecnologías en el ámbito militar. "España tiene un programa muy avanzado. Diría que es el programa puntero que hay a nivel mundial para la implementación de estas tecnologías. España ha desarrollado el Ministerio de Defensa junto con el Grupo Innova, un convenio que permite introducir todas estas tecnologías de fabricación aditiva", explica el CTO de Novaindef.
Nuestro país también es pionero utilizando soluciones desplegables llevándola a lugares como Alaska o Eslovaquia.
Capacidades materiales y dimensionales
Las capacidades actuales de la impresión 3D militar van mucho más allá del plástico convencional. "Nosotros tenemos la posibilidad de imprimir aceros, aceros inoxidables, aleaciones de aluminio, aleaciones de titanio, incluso aleaciones que se conocen como inconel, que son aleaciones de hierro níquel que se utilizan para aplicaciones de alta temperatura", enumera Fernando Lasagni.
Las dimensiones también son impresionantes: "Para la Armada española hemos impreso piezas de más de 150 kilos en metal, más de dos metros de altura en algún caso. Entonces no son las aplicaciones típicas que nosotros creemos que son piezas pequeñas juguetes en plástico. No estamos hablando de componentes con propiedades mecánicas equivalentes y a veces superiores a las originales y de unas dimensiones y unos materiales realmente que facilitan la reproducción de cualquier tipo de componente", añade.
