La industria de la automoción europea atraviesa uno de sus momentos más críticos, enfrentándose a una competencia china que amenaza con desplazar su histórico liderazgo mundial. Samuel Díaz, delegado de Negocio Auto en Sofinco y analista económico, advierte sobre los desafíos que enfrenta el continente en esta batalla industrial.

No, Europa ya no es la locomotora de la automoción: ¿cuál es?

Samuel Díaz, de Sofinco, analiza cómo la burocracia y los costes están frenando la competitividad europea en el sector de la automoción mundial.

"Estamos siendo testigos principales de algo histórico porque en materia de automoción, el sector siempre ha sido Europa líder, siempre ha sido una locomotora industrial", explica Díaz durante su primera intervención en Movilidad sobre Ruedas, con Chimo Ortega. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama diferente: "China se está postulando como la locomotora industrial y comercial en el sector de la automoción".

Los datos que maneja el experto de Sofinco son reveladores. En España ya existen "más de 400, bueno, entre 450 y 500 puntos de venta de marcas chinas de vehículos", mientras que en Europa estas marcas "ya ostentan casi el 30% de las exportaciones de vehículos aquí en el continente europeo".

La estrategia china no se limita únicamente a la exportación. Como señala Díaz, "China replica y lo hace muy bien", citando casos como la marca Ebro, que "patrocina también la selección española y no le ha cambiado el nombre", y más recientemente con Santana, "una marca que estaba casi olvidada y que ha vuelto a reabrir su fábrica en Linares, en Jaén".

Los problemas estructurales de Europa

El analista identifica varios factores que lastran la competitividad europea. "Burocracia excesiva, maraña de regulación que está ahogando más que liberando al productor europeo y a los comerciantes europeos", enumera como el primer gran obstáculo.

El segundo factor crítico es la dependencia en la cadena de suministro: "Europa tiene una gran dependencia de esa cadena de producción en otros países, como por ejemplo en China", especialmente en el sector de las baterías, que "encarece en demasía este producto nuestro europeo".

Díaz también destaca el impacto fiscal: "Del precio final de un vehículo nuevo prácticamente el 30% son impuestos", una carga que no enfrentan los fabricantes chinos en su mercado doméstico.