La Fundación Porque Viven trabaja desde 2009 para mejorar la calidad de vida de niños y adolescentes con enfermedades graves o limitantes, así como de sus familias. Su directora, Mónica Cantón de Celis, presenta ahora su proyecto más ambicioso: el Cappi (Centro de Atención Paliativa Pediátrica Integral), que se convertirá en el primer centro de estas características en España.
No te pierdas la entrevista que le han hecho Isabel López-Rivadulla, directora de Comunicación de Signus Ecovalor; y Chimo Ortega, director de Movilidad sobre Ruedas en Capital Radio.
Mónica Cantón de Celis presenta el proyecto Cappi, que necesita financiación para su puesta en marcha tras conseguir los fondos para su construcción.
"Somos una fundación chiquitita pero valiente", explica Cantón de Celis, quien destaca que durante 16 años han trabajado "en la sombra, sobre el terreno, haciendo el acompañamiento de las familias, complementando los servicios públicos". La fundación no compite con lo público, sino que intenta "siempre complementar a lo público e intentando arropar a niños que tienen una enfermedad que es incurable".
Un proyecto integral de 17.000 metros cuadrados
El Cappi se está construyendo en una parcela de 17.000 metros cuadrados con 5.000 metros cuadrados de jardín, ubicada frente al Centro Comercial de Las Rosas en Madrid. El terreno ha sido cedido por el Ayuntamiento de Madrid mediante una concesión administrativa de 75 años con carácter gratuito, mientras que la Fundación Amancio Ortega ha financiado íntegramente su construcción.
El centro contará con un centro de día para niños encamados con 24 camas, diseñado para combatir uno de los principales problemas que enfrentan las familias: el aislamiento. "Las madres dejan de trabajar el 93% son cuidadoras, dejan de trabajar y se aíslan porque pierden todos los contactos sociales", explica la directora.
Además, incluirá un "aula de integración" con 12 plazas para niños que no están encamados pero requieren atención especializada, como el caso de "una niña que le da un ataque de epilepsia cada 75 minutos" y que "no puede estar ya en un aula medicalizada".
