En el programa de Ondas del Viento nos detenernos en la eólica marina y en su coexistencia con la biodiversidad. El mar no es un espacio vacío: es un ecosistema vivo, complejo y esencial.

En un momento en el que Europa acelera su apuesta por las renovables y la eólica offshore se perfila como una pieza clave para descarbonizar la economía, surgen también grandes retos: ¿cómo convivir con el entorno marino sin ponerlo en riesgo? ¿Pueden los parques eólicos marinos coexistir con aves, cetáceos, peces y hábitats sensibles? ¿Qué nos dice la ciencia y qué medidas está tomando el sector eólico para garantizar un impacto mínimo?

Ponemos el foco precisamente en ese equilibrio entre innovación energética y protección ambiental. Porque el reto no es solo producir energía limpia, sino hacerlo de forma compatible con la vida marina.

Escucha el programa completo con el análisis de con Juan de Dios López, director técnico de la Asociación Empresarial Eólica; Sergi Nuss, director de Renovem-nos y Javier del Real, biólogo y responsable del departamento de medioambiente en Saitec Offshore.

La coexistencia de la eólica marina y la biodiversidad

Análisis con Juan de Dios López, director técnico de la Asociación Empresarial Eólica; Sergi Nuss, director de Renovem-nos y Javier del Real, biólogo y responsable del departamento de medioambiente en Saitec Offshore

El mito del impacto espacial y la desinformación

Uno de los principales focos de incertidumbre entre los inversores y las comunidades locales radica en el temor a que estas instalaciones generen un impacto masivo sobre la biodiversidad y las zonas pesqueras.

No obstante, los datos técnicos delimitan un escenario de afectación sumamente controlado. Juan de Dios López, director técnico de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), aclara la dimensión real del despliegue en nuestras costas: "En España, el espacio disponible para el desarrollo de la eólica marina es menos del 0,46% de la superficie del mar territorial, con lo cual es un impacto que formalmente está muy acotado".

A este factor se suma una corriente de desinformación que, según los expertos, magnifica los riesgos locales ignorando las verdaderas amenazas globales que ya devalúan el entorno marino. Sergi Nuss, director de Renovem-nos, señala que el debate debe reorientarse hacia la objetividad científica, puesto que las alertas desproporcionadas suelen opacar los verdaderos vectores de riesgo ambiental.

"El colapso ecológico del Mediterráneo lo están provocando básicamente tres factores: la sobrepesca, la contaminación y el calentamiento global. Estos fenómenos de megaescala se ponen en contraste con un fenómeno muy puntual en un lugar muy concreto donde los impactos, si es que los hay, se pueden medir, monitorear y mitigar", afirma Nuss, advirtiendo sobre el riesgo de paralizar proyectos experimentales por temores infundados.

El "efecto reserva" como activo ambiental

Lejos de los escenarios de degradación ecológica que se presuponían en los inicios de esta tecnología, la evidencia científica acumulada en proyectos piloto revela un impacto inesperadamente positivo. Al establecerse áreas de exclusión para la navegación y la pesca comercial alrededor de los parques, las estructuras flotantes comienzan a operar como arrecifes artificiales, propiciando la regeneración de las poblaciones locales.

Javier del Real, biólogo y responsable del departamento de medioambiente en Saitec Offshore, aporta una perspectiva fundamentada en la experiencia directa tras la instalación del primer aerogenerador flotante en la costa vasca.

"Lo que estoy observando es que no hay impactos que induzcan a pensar que, por lo menos en los proyectos de pequeña escala, se puedan generar impactos catastróficos como sí que puedes imaginártelos cuando has visto una carretera, un ferrocarril o una gran presa", explica Del Real. Las mediciones en este tipo de plataformas demuestran que las infraestructuras de anclaje sirven de refugio para alevines e invertebrados, incrementando la densidad biológica en el perímetro de la instalación.