El parque eólico Montes de Cierzo en Tudela, Navarra, se ha convertido en el escenario del mayor proyecto de coinversión ciudadana en energías renovables de España. Una iniciativa liderada por Statkraft, el mayor productor europeo de renovables, junto a la plataforma de inversión Fundeen, que ha conseguido captar 5 millones de euros de más de 250 ciudadanos, muchos de ellos residentes del propio territorio.
Hoy analizamos qué significa este proyecto, por qué marca un antes y un después en la financiación de las renovables y qué nos dice sobre el papel de la ciudadanía en el nuevo modelo energético. Y lo hacemos con Ernesto García Cantarero, gerente de inversión de Statkraft; Beatriz Barroso, responsable de marketing y comunicación de Fundeen y Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático en la Asociación Empresarial Eólica.
Análisis con Ernesto García Cantarero, gerente de inversión de Statkraft; Beatriz Barroso, responsable de marketing y comunicación de Fundeen y Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático en AEE
Un proyecto que transforma el modelo energético
Ernesto García Cantarero, gerente de inversión de Statkraft, explica que la repotenciación del parque ha supuesto pasar de 60 a 90 megavatios de potencia, reduciendo el número de aerogeneradores de más de 80 a solo 14. "No solamente quitamos todas esas turbinas para tener muchísimas menos y tener menos impacto visual, sino que generamos el doble de energía y, por tanto, proveemos energía al doble de hogares en España", señala.
Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático en la Asociación Empresarial Eólica, destaca que repotenciar un parque significa darle una segunda vida: "Producimos mucha más energía con las nuevas turbinas, que son muchas menos pero mucho más grandes, aprovechando mucho mejor el viento y la operación de mantenimiento es menor".
Un modelo de inversión innovador
Beatriz Barroso, responsable de marketing y comunicación de Fundeen, explica que su plataforma actúa "como puente entre el promotor y la ciudadanía" para que esta última pueda formar parte del proyecto obteniendo un beneficio económico. El producto financiero ofrecía un 7% de rentabilidad en un plazo de 24 meses, con reparto de beneficios mensuales.
"El binomio rentabilidad-riesgo era idóneo y perfecto para conectar con cualquier ciudadano interesado en invertir", destaca Barroso, y con el respaldo de Statkraft.
El proyecto ha superado todas las expectativas. Tras dos semanas en las que la inversión estuvo exclusivamente abierta a los ciudadanos de Navarra, que aportaron 2,71 millones de euros, el resto del cupo se completó en tiempo récord.
García Cantarero reconoce que no esperaban que la inversión se completara tan rápidamente: "Contábamos con que podía llegar a ser el mayor proyecto de crowdfunding en España, no contábamos con que se suscribiese en tres horas y media".

Beneficios más allá de la inversión
Willstedt destaca que el impacto positivo del proyecto va más allá de los inversores directos: "Los ingresos que van a tener los ayuntamientos por las licencias de obras de la repotenciación son muchos millones de euros. No es solamente el hecho de que se beneficien los ciudadanos que han invertido, sino toda la comarca".
Además, como señala García Cantarero, el proyecto genera empleo local: "Tenemos gente que hace el mantenimiento del parque, que probablemente no habría existido en Tudela o en cualquier otro pueblo de España sin un parque renovable".
El futuro de la coinversión en renovables
Willstedt considera que este modelo puede fomentar una mayor implicación de la sociedad en la transición energética: "Si le das las oportunidades tanto a nivel local como a nivel nacional, la ciudadanía responde. Es un ejemplo muy bueno de lo que se puede hacer y de cómo se puede acercar la realidad de las energías renovables a la ciudadanía". García Cantarero coincide en que la participación ciudadana puede ayudar a superar las reticencias hacia los nuevos proyectos eólicos.
Este caso pionero de Montes de Cierzo demuestra que la transición energética funciona mejor cuando se construye entre todos, combinando la experiencia de las grandes empresas con la participación directa de la ciudadanía. Un modelo que podría marcar el camino a seguir para los futuros proyectos de energías renovables en España.
