¿Por qué Google emite bonos a 100 años? ¿Tiene capacidad el mercado de absorber tantas emisiones de deuda corporativa de los hiperescaladores? Lo analizamos con David Ardura, director de inversiones de Finaccess Value.
La gigante tecnológica Google ha tomado una decisión financiera extraordinaria al emitir bonos a 100 años, un movimiento calificado como "totalmente inusual" incluso para estados soberanos, y más aún para empresas tecnológicas. Esta estrategia, que sigue a una emisión previa de bonos a 50 años realizada hace algunas semanas, busca asegurar financiación a largo plazo con un servicio de deuda reducido.
Entrevista en el canal de Youtube sobre la emisión de deuda de Google:
¿Quién compra deuda a un siglo de plazo?
Según explica David Ardura, de Finaccess, los principales interesados en estas emisiones son inversores institucionales, principalmente compañías aseguradoras "que necesitan esa predictibilidad de los flujos de caja, generalmente para machear con sus primas". Sin embargo, advierte que los inversores particulares podrían estar expuestos indirectamente a través de fondos o planes de pensiones.
Riesgos ocultos tras un activo aparentemente conservador
"Pensemos en cómo va a ser el mundo dentro de 100 años", reflexiona Ardura, señalando que Google, pese a ser actualmente una empresa con rating doble A, opera en "un sector muy disruptivo, donde hay muchos cambios, y quizás el crédito que ahora nos parece muy bueno dentro de unos años no nos parezca tan bueno".
El experto recuerda el caso de Motorola, que emitió bonos similares en 1997 cuando "todos teníamos el teléfono móvil de Motorola", y cuya situación actual es completamente diferente.
Liquidez que alimenta el apetito por el riesgo
La emisión se produce en un contexto de abundante liquidez global. "Hay mucho dinero porque la masa monetaria no para de crecer en la mayoría de países desarrollados", explica Ardura, lo que junto a bajos diferenciales de crédito y tipos de interés en descenso en Estados Unidos, genera un mayor apetito por el riesgo.
No obstante, el analista advierte sobre una contradicción preocupante: "Estamos financiando proyectos de inteligencia artificial que son a tres, cuatro, cinco años con deuda a 100 años", un desajuste temporal que podría esconder riesgos actualmente subestimados por el mercado.
Moody's prevé que los grandes hiperescaladores tecnológicos podrían llegar a emitir entre 500.000 millones y un millón de dólares en deuda durante este año, evidenciando la magnitud de las necesidades de financiación que ya no pueden cubrirse únicamente con la generación de caja de estas compañías.