Meta eleva la apuesta y la Bolsa se atraganta. La compañía que dirige Mark Zuckerberg sube su previsión de inversión en infraestrucutra de IA para este 2026 hasta los 145.000 millones de dólares pero lo hace con un mal dato bajo el brazo: la caída de un 91% en el flujo de caja del trimestre. El mercado interpreta que este desenfreno en el capex supone un riesgo al no venir acompañado de cifras lo suficientemente sanas en el balanza. Y Meta, cuyas acciones bajan más de un 10% en mercado este año, vive una noche negra y se desploma otro 10% en el mercado fuera de hora de wall Street.
Los resultados de la matriz de Instagram, Facebook y Whatsapp ponen de manifiesto la severa tensión financiera que atraviesa el gigante de las redes sociales como consecuencia de la agresiva y multimillonaria carrera desplegada por su CEO para liderar la infraestructura global de Inteligencia Artificial.
Entre abril y junio, Meta ha generado apenas 784 millones de dólares en flujo de caja libre, una cifra muy inferior a los 8.550 millones de dólares registrados en el mismo periodo del año anterior. Se trata del nivel de generación de caja más bajo para la compañía desde finales de 2022, momento en el que Meta sufrió un escrutinio similar por parte de Wall Street debido a sus desorbitadas inversiones en el metaverso (cuya división, Reality Labs, acumula pérdidas operativas superiores a los 80.000 millones de dólares).
Escalada inversora sin precedentes en las Big Tech
Frente a las reiteradas preguntas de los analistas sobre cómo planea monetizar los ingentes recursos destinados a la IA, en la conferencia con analistas Mark Zuckerberg ha defendido que el gasto responde a la convicción de que los asistentes de IA personalizados se convertirán en un negocio de consumo de masas. El fundador de la red social argumenta que Meta se encuentra en una posición privilegiada para comercializar esta tecnología a gran escala a pesar de los costes a corto plazo.
Meta ha vuelto a revisar al alza su previsión de gasto en capital (capex) para el conjunto del ejercicio 2026. La multinacional sitúa ahora su horquilla de inversión entre los 130.000 y los 145.000 millones de dólares, elevando el límite inferior desde los 125.000 millones fijados previamente (y lejos del rango de 115.000-135.000 millones anunciado a principios de año). Esta cifra representa prácticamente el doble de lo invertido en 2025 y forma parte del gasto global superior a los 700.000 millones de dólares que las grandes tecnológicas prevén destinar a la IA este año.
Para sostener estos modelos, la compañía planea duplicar su capacidad total de computación hasta los 7 gigavatios (GW) este año y volver a duplicarla hasta los 14 GW en 2027, contando actualmente con 32 centros de datos en operación o construcción a nivel mundial.
El castigo a Meta en Bolsa refleja una inquietud generalizada entre los inversores ante la factura financiera de la Inteligencia Artificial. La semana pasada, Alphabet (matriz de Google) causó estupefacción al presentar el primer trimestre de su historia con flujo de caja negativo.
A pesar de la erosión en la caja, el negocio nuclear de publicidad digital de Meta continúa mostrando un notable dinamismo. La facturación total de la empresa aumenta un 28% interanual hasta los 60.800 millones de dólares, marcando el ritmo de crecimiento más acelerado desde el último trimestre de 2021 (a excepción del primer trimestre de 2026). Asimismo, los usuarios activos diarios (DAP) crecieron un 3% interanual, alcanzando los 3.600 millones de personas.