El Reglamento Europeo de Envases ya está en vigor y marca el inicio de un calendario que cambia por completo la forma de envasar en Europa. La norma establece desde la limitación inmediata de sustancias PFAS hasta la prohibición, en 2030, de las monodosis de plástico en hostelería y de la fruta y verdura envasada en formatos de menos de kilo y medio. También activa el sistema de depósito, devolución y retorno, que obliga a los supermercados a aceptar la devolución de envases de bebidas a cambio de 10 céntimos. Todo esto lo hemos abordado con Ana Rivas, directora de Sostenibilidad y Economía Circular de ASEDAS, explica que "este reglamento va a transformar la cadena de valor del envase".
ASEDAS, la patronal que agrupa a más de 320 empresas de distribución alimentaria con más de 20.000 establecimientos en España, recuerda que las grandes novedades para el consumidor no son inmediatas, sino que responden a obligaciones que entran en los próximos años.
"Si hoy un consumidor va al supermercado, no va a haber grandes cambios porque son más de gestión documental y trazabilidad en estos primeros meses", señala Rivas. Sin embargo, reconoce que el sector lleva "muchos meses trabajando y haciendo inversiones para poder adecuar todos los sistemas de la distribución a esa gestión documental".
Escucha aquí la entrevista a Ana Rivas, directora de Sostenibilidad y Economía Circular de ASEDAS
Ana Rivas, directora de Sostenibilidad y Economía circular de ASEDAS, analiza las implicaciones para la distribución del nuevo reglamento comunitario
Sistema de depósito, devolución y retorno en 2029
El reglamento obliga a que la recogida de todos los envases de bebidas, tanto de plástico como latas menores de 3 litros, se haga efectiva a partir de 2029. "El sistema tiene que estar montado, funcionando y recogiendo envases oficialmente en 2029", explica la directora de ASEDAS.
El objetivo es crear "un modelo eficiente y fácil para el ciudadano, para que el consumidor pueda conseguir devolver ese envase por ese depósito que actualmente está marcado en 10 céntimos". Rivas aclara que "todavía no está al 100% definido" y que "falta parte de la reglamentación que se tiene que publicar".
Respecto a la forma de recogida, la obligación es clara, pero el medio lo decide la distribución. "Lo más habitual es que se haga a través de máquinas automáticas, pero también se puede hacer una recogida manual", indica. Este sistema ya funciona en más de 18 países europeos, algunos con más de 30 años de experiencia, aunque con resultados variables. "Hay países que tienen unas tasas de devolución altísimas y se está superando ese 90% que exige el reglamento, y hay otros países que van un poco más despacio", señala.
Prohibición de envases de plástico para fruta y verdura
A partir de 2030, no se podrá vender fruta y verdura fresca inferior a kilo y medio envasada en plásticos. En España, esta obligación podría llegar antes, en cuanto se publique la lista de productos que, por sus necesidades de conservación, quedan fuera de esta obligación.
"El sector está muy avanzado. Ya se están valorando alternativas, diferentes modelos de puesta a venta al consumidor, cantidades y tipos de soluciones de envasado", explica Rivas. La distribución trabaja para "combinar estas dos necesidades: cumplir con los objetivos de sostenibilidad ambiental, pero por otro, nunca pierde de vista su lucha contra el desperdicio alimentario".
Nuevos requisitos de reciclabilidad y contenido reciclado
A partir de 2030, todo envase que se ponga en el mercado tiene que tener un mínimo de reciclabilidad. "Tiene que estar diseñado desde el principio para asegurar que se pueda recuperar un mínimo del material con el que está conformado. Si no es así, no se podrá poner a disposición del consumidor", advierte la directora de ASEDAS.
Además, todo envase de plástico debe tener un contenido mínimo en material reciclado. "Si estas dos condiciones no se cumplen, esos envases no se podrán comercializar", añade.
Sobre las monodosis de salsas y condimentos, Rivas aclara que "la prohibición actualmente se limita al canal HORECA, hoteles, restaurantes y cafeterías". Los supermercados podrían seguir distribuyendo este tipo de soluciones a los consumidores a partir de 2030.
Posible impacto en los precios
Rivas reconoce que esta transformación completa del sector del envase afecta a toda la cadena de valor, desde fabricantes de materiales hasta la distribución. "Todas estas innovaciones, todos estos cambios, los consumidores estamos habituados a que normalmente siempre tienen un impacto económico", admite.
Aunque el impacto no está cuantificado todavía "por la envergadura que tiene y, sobre todo, la implantación a lo largo de los años", el sector trabaja en "plantear todas esas posibilidades de modelos de escala" para minimizar el posible impacto de estas nuevas soluciones de envasado, más sostenibles pero también más innovadoras.