En la segunda edición del Future Urban Lab, los invitados han analizado las claves para la gestión inteligente de residuos, energía y recursos urbanos. España enfrenta una carrera contrarreloj para transformar sus ciudades en espacios verdaderamente inteligentes y sostenibles. Con 22 millones de toneladas de residuos generados anualmente y objetivos europeos que exigen reducir al 10% los residuos no tratados para 2030, el país se encuentra ante un desafío monumental que requiere coordinación entre tecnología, financiación y marco regulatorio.

En el debate han participado Aránzazu Martín, directora de Desarrollo de Nuevos Negocios de Veolia en España; Inés Leal, directora del IALab del COAM y José Antonio de Cachavera, CEO de PWACS.

La carrera contrarreloj de España hacia la gestión inteligente de recursos urbanos

Debate con Aránzazu Martín, directora de Desarrollo de Nuevos Negocios de Veolia en España; Inés Leal, directora del IALab del COAM y José Antonio de Cachavera, CEO de PWACS

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España se encuentra actualmente en una situación de retraso respecto al cumplimiento de la directiva europea de residuos. Según advierte Aránzazu Martín, representante de Veolia, de los 22 millones de toneladas de residuos que se generan en el país, apenas se tratan 11 millones, lo que sitúa a la nación todavía lejos de los objetivos fijados para el año 2030. Ante este escenario, Martín propone adoptar una visión holística basada en la economía circular que permita poner en valor estos residuos y reintroducirlos en la cadena como recursos útiles, por ejemplo, mediante la generación de energía.

En el ámbito de la eficiencia energética el panorama es algo más favorable, impulsado por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el cual está permitiendo cumplir con la meta de que el 80% de la energía proceda de fuentes renovables. No obstante, la portavoz de Veolia insta a diversificar estas fuentes potenciando alternativas como la geotermia y la biomasa.

Para abordar estos desafíos, Martín subraya el valor de la gestión integrada de agua, energía y residuos que realiza su compañía a través de soluciones complementarias, como el uso de lodos de depuradora para abono agrícola en Sevilla o la búsqueda de la autonomía energética en Granada. Asimismo, de cara al auge de los centros de datos, aclara que el consumo de agua ya no es el principal factor limitante gracias a las tecnologías de free cooling, sino que el verdadero reto en España radica en la capacidad y el mallado de la red eléctrica.

El impacto de la inteligencia artificial en la arquitectura

La inteligencia artificial (IA) se perfila como una de las tecnologías que menos brecha digital genera en la sociedad y que es adoptada con facilidad por profesionales de distintas generaciones. Así lo explica Inés Leal, representante del IALab del COAM, quien señala que el riesgo real hoy en día no reside en el coste económico para acceder a ella, sino en la capacidad estratégica para saber cómo implementarla de forma efectiva. Al no ser una herramienta estándar, Leal defiende la necesidad de personalizar profundamente la IA para que se adapte a las necesidades específicas de cada usuario o estudio de arquitectura.

A día de hoy, esta tecnología ya está mejorando notablemente la productividad en el sector al optimizar tareas repetitivas y agilizar la generación de imágenes, un avance que, según destaca la experta, permite a las estructuras de menor tamaño competir directamente con las grandes firmas. Sin embargo, el horizonte tecnológico plantea nuevos desafíos con la llegada de los "agentes de IA", capaces de tomar decisiones de forma autónoma, lo que inevitablemente abrirá intensos debates éticos y de responsabilidad profesional. Ante esto, Leal se define como tecnorrealista y aboga por experimentar y reflexionar sobre estas herramientas siempre desde una perspectiva profesional, ética y social.

Burocracia y contratación: los cuellos de botella del sector

A pesar del desarrollo tecnológico, el principal "cuello de botella" para la gestión inteligente de los recursos se encuentra en la intersección entre la regulación y los procesos administrativos. José Antonio de Cachavera, representante de PWACS, afirma que aunque la tecnología y la financiación están disponibles, el verdadero problema radica en la falta de agilidad para transformar los planes teóricos en contratos tangibles.

Uno de los puntos más criticados por De Cachavera es la Ley de Contratos del Sector Público, debido a que prioriza en exceso el precio económico frente a la valoración técnica. Esto, sumado a que muchas administraciones públicas carecen de la capacidad interna para implementar procesos complejos como la IA en sus servicios básicos, dificulta notablemente el avance de las infraestructuras.