Los aeropuertos españoles rozan este verano otro récord de pasajeros mientras el debate sobre la descarbonización de la aviación cobra fuerza. Desde el sector de la ingeniería aeronáutica insisten en que la respuesta no está en limitar vuelos, sino en la tecnología: nuevos motores, combustibles sostenibles y mejores procedimientos operativos.
José Manuel Hesse, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España (COIAE), presidente de la Asociación de Ingenieros Aeronáuticos de España (AIAE) y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España (IIE), explica que el sector del transporte aéreo se comprometió a través de la Unión Europea a descarbonizar hacia 2050, alcanzando cero emisiones.
El elemento fundamental para lograrlo es el combustible sostenible de aviación (SAF), que permitirá reducir las emisiones de forma drástica. "La gran ventaja del SAF es que no requiere ninguna modificación de los motores actuales ni en las redes de distribución de los aeropuertos, con lo cual es utilizable de forma inmediata", destaca Hesse.
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Hablamos del futuro del sector con José Manuel Hesse, portavoz del Instituto de la Ingeniería de España (IIE), decano del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España (COIAE), y presidente de la Asociación de Ingenieros Aeronáuticos de España (AIAE).
España. líder en producción de SAF
España se posiciona como líder en la producción de SAF, con factorías ya operativas en Cartagena y Huelva. Las recientes ayudas de la Unión Europea para la producción de SAF, junto con el apoyo del Gobierno español, están permitiendo generar el volumen necesario para descarbonizar el sector.
Además del SAF, la industria trabaja en otros vectores que han mejorado continuamente las prestaciones de las aeronaves. Los motores han logrado reducciones de consumo de combustible del 25% desde la última generación, y se prevé otro 20% de reducción en los futuros motores de fan abierto que llegarán dentro de aproximadamente diez años.
Respecto a la prohibición de vuelos domésticos cortos, Hesse revela datos contundentes: el transporte aéreo en vuelos nacionales representa solo el 1,3% de las emisiones de gases de efecto invernadero en España. Eliminar todos los vuelos con alternativa ferroviaria supondría reducir únicamente el 0,1% de las emisiones globales del país. "El pasajero es una persona inteligente y ya nadie vuela entre Madrid y Zaragoza", señala, explicando que el mercado se autorregula naturalmente.
El panorama futuro contempla una nueva generación de aviones con motorización de fan abierto y aerodinámica avanzada dentro de diez años, mientras se impulsa la producción de SAF sintético mediante hidrógeno. Aunque el hidrógeno como combustible directo tardará entre diez y quince años en ser operativo, representa el futuro a medio-largo plazo para la descarbonización total del sector aeronáutico.