El sector de la distribución alimentaria en España atraviesa un momento de máxima relevancia económica, según explica Ignacio García Magarzo, director general de ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados). La organización representa más del 75% del sector, con más de 344.000 trabajadores, 19.000 establecimientos y marcas líderes como Mercadona, Lidl, Aldi o Día.
El problema más grave que enfrenta el sector es la "pérdida desconocida", que supera los 2.800 millones de euros anuales en el comercio español, más del 1% de la facturación. Los hurtos externos crecen cerca del 60%, protagonizados principalmente por bandas organizadas que actúan profesionalmente.
"Llevamos muchos años enfrentándonos a un problema muy grave de hurto multirreincidente", explica García Magarzo. Estas bandas roban productos de mayor valor como bebidas, ibéricos y conservas caras para su reventa posterior, actuando por zonas y cambiando según la vulnerabilidad de las empresas.
A pesar de la reforma del Código Penal en 2015, el director general lamenta que "los tribunales no aplicaron de una forma eficaz" las medidas. "Es una sangría para todos, para la sociedad, porque al final esa enorme pérdida repercute en los márgenes o en los precios", advierte.
Aquí tienes todo lo que nos ha contado Ignacio García Magarzo, director general de ASEDAS
Ignacio García Magarzo, director general de ASEDAS, analiza los principales desafíos del sector que representa el 75% de la distribución alimentaria en España.
El absentismo laboral: la mayor preocupación
El coste de las bajas por contingencias comunes en la distribución alimentaria alcanza los 1.200 millones de euros, con un crecimiento del 13% el año pasado. "Para nosotros es la mayor preocupación en estos momentos", afirma García Magarzo, quien denuncia la falta de sensibilidad de autoridades y sociedad.
"España es quizá hoy el país que más bajas por contingencias comunes sufre de toda Europa", señala. El absentismo se ha duplicado desde antes de la pandemia, con datos "demoledores" como las diferencias entre comunidades autónomas o la concentración de bajas los lunes y entre menores de 25 años.
El sector cierra el año cumpliendo objetivos, con ventas que responden a lo planificado, aunque permanece vigilante ante los riesgos regulatorios medioambientales que impactarán en los próximos años.
Márgenes estrechos ante la inflación
El sector demuestra su eficiencia actuando como "colchón para amortiguar las subidas de precios", ajustando márgenes cuando los costes en origen aumentan. García Magarzo destaca que el IPC de alimentación permanece dos puntos por debajo del IPC general, evidenciando la competencia del sector.
Las tensiones actuales, desde la situación en Ucrania hasta el cambio climático, impactan en los precios. España, como primer productor de frutas y hortalizas de la Unión Europea, enfrenta la competencia de toda Europa por acceder a estos productos.
Ciberriesgos: una amenaza latente tras el ataque en Francia
El reciente ciberataque sufrido por Carrefour en Francia, donde hackers desconectaron sistemas de refrigeración, pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector. García Magarzo reconoce que "ningún sector está exento de este tipo de ataques", aunque aclara que en España "afortunadamente hasta hoy no hemos tenido una grave afectación". El director general destaca que la estructura más descentralizada de la distribución española, con más empresas y cadenas, ofrece cierta protección frente a ataques centralizados.
La nueva normativa europea NIS2, que eleva las exigencias de prevención, notificación y responsabilidad, genera preocupación en el sector. "Estamos trabajando con las autoridades para que esto se pueda implementar lo antes posible", señala García Magarzo, quien confía en que "el sector está a la altura de las exigencias".